Fenomelogía del Espiritu, Hegel.notas del traductor
Traducción de Wwceslao Roces
con la colaboración de Ricardo Gueixa
Respondiendo a un apremiante requerimiento del
Fondo de Cultura Económica, he afrontado la ardua y penosa tarea de ofrecer al
lector de habla española una versión directa y completa de la Fenomenología del espíritu de G. W. F. Hegel.
Es éste, que yo sepa,
el primer intento, llevado a las prensas, que se hace de traducir al español,
directamente del alemán, el texto íntegro de la Fenomenología. En 1935 publicó el profesor español Xavier
Zubiri, en la colección de ‘Textos Filosóficos” de la Revirtd de Occidente, una breve selección de la obra, que abarcaba
el Pró logo, la Introducción y el capitulo final sobre “el Saber absoluto”.
Era realmente extraño
que una obra como ésta, que ocupa un lugar tan destacado en la teoría
filosófica del mundo entero y que ha dejado una huella tan profunda en muchos
campos del saber y en las disciplinas de la acción política y social, no se
hubiese hecho aún asequible, en su totalidad, al público lector de habla
española A llenar esta laguna, muy sensible, tiende el empeño del Fondo de
Cultura Económica, con la presente edición. Por su parte, el tía ductor,
después de enfrentarse con las improbas dificultades de su tarea, no siempre
vencidas airosamente, cite comprender ahora, a la luz de su propia espinosa
experiencia, por qué la empresa no había sido abordada o7 por lo
menos, llevada a cabo hasta hoy.
No por prurito de
modestia, sino porque realmente es así, califico de primer intento esta
versión española que aquí ve la luz. Es toy absolutamente seguro de que una
labor de esta naturaleza, por mucho que se aquilate, no puede alcanzar
resultados satisfactorios en un primero y personal empeño. De que sólo la
crítica de muchos brindará los elementos necesarios para ir superando sobre la marcha,
en un proceso de corrección y perfeccionamiento, el texto español que aquí se
establece como punto de partida.
Al abordar inicialmente
los problemas de esta traducción, había abrigado yo la ilusión de poder
infundir al texto español una mayor claridad y una mayor soltura, adoptando una
actitud más libre en la reproducción del pensamiento hegeliano. Pronto hube de
comprender, en el transcurso del trabajo, los peligros de este modo de pro
ceder, en obra tan oscura y difícil como la Fenomenología. Al cabo, se impuso el criterio de ajustarse
por entero a las características pe culiares del lenguaje y el propio estilo
del autor y hasta de su sintaxis, inseparables muchas veces de su pensamiento.
Afrontando el riesgo
] de
la oscuridad, la inelegancia e incluso, en ocasiones, la incorrección
literaria de la prosa de nuestra versión, para no dar contra el escollo, mucho
más amenazador evidentemente, en libro de tanta riqueza filosófica conceptual y
de fisonomía tan acusada como éste, de infidelidad o desviación en cuanto al
contenido. He tenido presente en todo momento que el encargo recibido por mí y
la responsabilidad por mí asumida eran traducir a Hegel, y no ofrecer una
paráfrasis de su obra.
Por eso también, y a
diferencia de otras versiones de la Fenomenología —respaldadas, evidentemente, por la
personalidad de los traductores—, como la francesa de Hyppolite y la italiana
de De Negri, se convino con la editorial en que esta traducción no fuese
acompañada de notas explicativas o aclaratorias, fuera de las muy contadas que
el propio autor pone al pie de página.
La finalidad perseguida
es ofrecer al lector español interesado una versión lo más fiel y apegada al
texto original de la obra de Hegel que sea posible, y que sirva de base para
los estudios y comentarios oportunos. A través de las críticas, observaciones
y rectificaciones fundadas que esta versión pueda suscitar, será posible ii
superando, en ediciones posteriores —si, como esperamos, éata encuentra una
acogida benévola—, las dificultades no resueltas O mal resueltas. Pues, repito,
un trabajo de esta envergadura no puede ser fruto de los esfuerzos de uno solo
o de varios, sino de los afanes de muchos, obra de un trabajo realmente colectivo.
Aunque su nombre va ya
asociado en b misma portada a esta versión española, como colaborador, no
quiero dejar de consignar aquí mi agradecimiento al Dr, Ricardo Guerra por la
cooperación tan empeñosa y fecunda prestada por ¿l a esta traducción. £1 texto
español propuesto por mí ha sido discutido y establecido en estre- chía
colaboración con él. Sus observaciones y orientaciones me han sido
valiosísimas, a lo largo de todo el trabajo. Éste ha sido llevado a cabo, como
se indica, con su colaboración. Lo cual no me exime n mí, naturalmente, de mi
propia y personal responsabilidad en la redacción última del texto que aquí se
ofrece al lector.
No se ha considerado necesario, por lo menos en esta
pudiera •edición, añadir al texto un léxico o vocabulario de los términos más o
menos dudosas o difíciles, algunas probablemente litigiosos, controvertibles,
empleados por el traductor para expresar conceptos fundamentales de Hegel.
Solamente en dos o tres
casos excepcionales se ha recurrido al expediente de reproducir entre
corchetes, para mejor fijar el concepto. el término alemán. El caso más
importante, muchas veccs
repetido, es el de
“realidad” [iUdfóat) para marcar la diferencia con respecto a Wirklichkeit, que traducimos, literalmente, por “realidad".
“Existencia’' corresponde al alemán Exirfent, mientras que el término Dasein se traduce siempre, al pie de la letra, por
"ser allí". En la imposibilidad, por lo menos para nosotros, de
diferenciar terminológicamente en español entre Ding y Sache, hemos puesto entre corchetes otos términos
junto a la palabra “cosa”, cuando se hacía necesario matizar la expresión.
Señalaré por último, para poner de relieve la terminología, a juicio nuestro,
más discutible, que el dificilísimo y tan debatido Meinung, meinen hegelíano aparece traducido aquí por
"suposición” y “suponer'7, aufheben por “superar”, sittlich por “ético” y rnoraJisch por “moral”, Seíen</ por “lo que es”,
EnLjuswmng por “enajenación” y Entfremdung por “extrañamiento”.
Para nuestra traducción
se ha tomado como base e) texto de J. Hoffmeister publicado por la
“Philosophische Bibliothek” de C. Las- son, edición alemana de 1936.
Los epígrafes de los
párrafos que figuran entre corchetes no proceden del autor. Fueron añadidos,
ya en ediciones anteriores, por CÍ editor alemán Lasson para dar una mayor
claridad y ordenación sistemática al texto. En la última versión alemana, que
hemos tenido a la vista, estos epígrafes figuran solamente en el índice de la
obra. A nosotros nos ha parecido aconsejable
mantenerlos en el texto, entre corchetes, para ayudar at lector y aliviar un
poco la fatigosa lectura. Esos epígrafes tratan de condensar con la mayor
fidelidad posible el contenido sustancia) de los párrafos a que se refieren. .
No quiero terminar esta
breve nota sin expresar al Fondo de Cultura Económica mi agradecimiento por el
aliento y las facilidades que en la editorial hemos encontrado para poder
llevar a término ata penosa y difícil tarea. Y por la paciencia y
comprensión con que, trastornando una y otra ve2 sus planes editoriales, los editores han ido
alargando los plazos señalados y prorrogando los compromisos asumidos.
Comentarios
Publicar un comentario