Fenomelogía del Espiritu, Hegel.notas del traductor

 Traducción de Wwceslao Roces

con la colaboración de Ricardo Gueixa

México, 1966

Titulo de la ol»ra original; Phonomgnoio^ie dts Ceistit. Nuestra edición se basa en la de la Editorial Félix Mciner, Hamburgo


Nota del traductor

Respondiendo a un apremiante requerimiento del Fondo de Cultura Económica, he afrontado la ardua y penosa tarea de ofrecer al lector de habla española una versión directa y completa de la Fenomenolo­gía del espíritu de G. W. F. Hegel.

Es éste, que yo sepa, el primer intento, llevado a las prensas, que se hace de traducir al español, directamente del alemán, el texto ín­tegro de la Fenomenología. En 1935 publicó el profesor español Xavier Zubiri, en la colección de ‘Textos Filosóficos” de la Revirtd de Occidente, una breve selección de la obra, que abarcaba el Pró logo, la Introducción y el capitulo final sobre “el Saber absoluto”.

Era realmente extraño que una obra como ésta, que ocupa un lugar tan destacado en la teoría filosófica del mundo entero y que ha dejado una huella tan profunda en muchos campos del saber y en las disciplinas de la acción política y social, no se hubiese hecho aún asequible, en su totalidad, al público lector de habla española A llenar esta laguna, muy sensible, tiende el empeño del Fondo de Cultura Económica, con la presente edición. Por su parte, el tía ductor, después de enfrentarse con las improbas dificultades de su tarea, no siempre vencidas airosamente, cite comprender ahora, a la luz de su propia espinosa experiencia, por qué la empresa no había sido abordada o7 por lo menos, llevada a cabo hasta hoy.

No por prurito de modestia, sino porque realmente es así, cali­fico de primer intento esta versión española que aquí ve la luz. Es toy absolutamente seguro de que una labor de esta naturaleza, por mucho que se aquilate, no puede alcanzar resultados satisfactorios en un primero y personal empeño. De que sólo la crítica de muchos brindará los elementos necesarios para ir superando sobre la marcha, en un proceso de corrección y perfeccionamiento, el texto español que aquí se establece como punto de partida.

Al abordar inicialmente los problemas de esta traducción, había abrigado yo la ilusión de poder infundir al texto español una mayor claridad y una mayor soltura, adoptando una actitud más libre en la reproducción del pensamiento hegeliano. Pronto hube de compren­der, en el transcurso del trabajo, los peligros de este modo de pro ceder, en obra tan oscura y difícil como la Fenomenología. Al cabo, se impuso el criterio de ajustarse por entero a las características pe culiares del lenguaje y el propio estilo del autor y hasta de su sintaxis, inseparables muchas veces de su pensamiento. Afrontando el riesgo ] de la oscuridad, la inelegancia e incluso, en ocasiones, la incorrec­ción literaria de la prosa de nuestra versión, para no dar contra el escollo, mucho más amenazador evidentemente, en libro de tanta riqueza filosófica conceptual y de fisonomía tan acusada como éste, de infidelidad o desviación en cuanto al contenido. He tenido pre­sente en todo momento que el encargo recibido por mí y la respon­sabilidad por mí asumida eran traducir a Hegel, y no ofrecer una paráfrasis de su obra.

Por eso también, y a diferencia de otras versiones de la Feno­menología —respaldadas, evidentemente, por la personalidad de los traductores—, como la francesa de Hyppolite y la italiana de De Negri, se convino con la editorial en que esta traducción no fuese acompañada de notas explicativas o aclaratorias, fuera de las muy contadas que el propio autor pone al pie de página.

La finalidad perseguida es ofrecer al lector español interesado una versión lo más fiel y apegada al texto original de la obra de Hegel que sea posible, y que sirva de base para los estudios y co­mentarios oportunos. A través de las críticas, observaciones y recti­ficaciones fundadas que esta versión pueda suscitar, será posible ii superando, en ediciones posteriores —si, como esperamos, éata en­cuentra una acogida benévola—, las dificultades no resueltas O mal resueltas. Pues, repito, un trabajo de esta envergadura no puede ser fruto de los esfuerzos de uno solo o de varios, sino de los afanes de muchos, obra de un trabajo realmente colectivo.

Aunque su nombre va ya asociado en b misma portada a esta versión española, como colaborador, no quiero dejar de consignar aquí mi agradecimiento al Dr, Ricardo Guerra por la cooperación tan empeñosa y fecunda prestada por ¿l a esta traducción. £1 texto español propuesto por mí ha sido discutido y establecido en estre- chía colaboración con él. Sus observaciones y orientaciones me han sido valiosísimas, a lo largo de todo el trabajo. Éste ha sido llevado a cabo, como se indica, con su colaboración. Lo cual no me exime n mí, naturalmente, de mi propia y personal responsabilidad en la redacción última del texto que aquí se ofrece al lector.

No se ha considerado necesario, por lo menos en esta pudiera •edición, añadir al texto un léxico o vocabulario de los términos más o menos dudosas o difíciles, algunas probablemente litigiosos, con­trovertibles, empleados por el traductor para expresar conceptos fun­damentales de Hegel.

Solamente en dos o tres casos excepcionales se ha recurrido al expediente de reproducir entre corchetes, para mejor fijar el con­cepto. el término alemán. El caso más importante, muchas veccs


repetido, es el de “realidad” [iUdfóat) para marcar la diferencia con respecto a Wirklichkeit, que traducimos, literalmente, por “rea­lidad". “Existencia’' corresponde al alemán Exirfent, mientras que el término Dasein se traduce siempre, al pie de la letra, por "ser allí". En la imposibilidad, por lo menos para nosotros, de diferen­ciar terminológicamente en español entre Ding y Sache, hemos pues­to entre corchetes otos términos junto a la palabra “cosa”, cuando se hacía necesario matizar la expresión. Señalaré por último, para poner de relieve la terminología, a juicio nuestro, más discutible, que el dificilísimo y tan debatido Meinung, meinen hegelíano aparece traducido aquí por "suposición” y “suponer'7, aufheben por “supe­rar”, sittlich por “ético” y rnoraJisch por “moral”, Seíen</ por “lo que es”, EnLjuswmng por “enajenación” y Entfremdung por “extra­ñamiento”.

Para nuestra traducción se ha tomado como base e) texto de J. Hoffmeister publicado por la “Philosophische Bibliothek” de C. Las- son, edición alemana de 1936.

Los epígrafes de los párrafos que figuran entre corchetes no pro­ceden del autor. Fueron añadidos, ya en ediciones anteriores, por CÍ editor alemán Lasson para dar una mayor claridad y ordenación sis­temática al texto. En la última versión alemana, que hemos tenido a la vista, estos epígrafes figuran solamente en el índice de la obra. A nosotros nos ha parecido aconsejable mantenerlos en el texto, en­tre corchetes, para ayudar at lector y aliviar un poco la fatigosa lec­tura. Esos epígrafes tratan de condensar con la mayor fidelidad posible el contenido sustancia) de los párrafos a que se refieren. .

No quiero terminar esta breve nota sin expresar al Fondo de Cul­tura Económica mi agradecimiento por el aliento y las facilidades que en la editorial hemos encontrado para poder llevar a término ata penosa y difícil tarea. Y por la paciencia y comprensión con que, trastornando una y otra ve2 sus planes editoriales, los editores han ido alargando los plazos señalados y prorrogando los compromi­sos asumidos.














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