De como se ha formado la nacion Colombiana, capitulo cuarto, publicado en 1938

 

CAPÍTULO CUARTO : GÉNESIS Y DESARROLLO DE LA RIQUEZA NACIONAL

 

La ARITMÉTICA es lo que más se parece a la verdad: Mide las funciones y los seres con la norma subentendida de nuestra entidad humana, por lo que las humaniza en al­guna manera, haciendo de nosotros un patrón de mensura y de entendimiento que nos presupone centros del mundo y un si es no es su foco de reacción espiritual, divinidad o conciencia suya. Tamafio orgullo no parece ciertamente proceder de la ignorancia alocada de la imaginación del hombre. Como parte que somos del universo le llevamos en nosotros sucintamente, y por ende interpretamos lo que él es en sí a través de lo que de él hay en nosotros. De ahí hase generado un proceso de humanización del mundo, por el cual la casa, la región, el país, los continen­tes, la tierra, y últimamente los sistemas estelares aparecen como si fueran constituidos y se comportaran según mode­los de nuestra mente y quizá de nuestras íntimas aspira­ciones.

A todo este galimatías me ha conducido la meditación de las muchas cosas que se desprenden del estudio de la estadística económica colombiana, de la que surgen para el entendimiento muy complejas interpretaciones, más ins­tructivas que la escueta apariencia de medida que tienen los números. Casi casi llego a pensar que este «valor» eco­nómico no solamente intrinca los otros, sino que los trans­muta, y crea a veces.

Cuando los conquistadores íberos llegaron a lo que habría de ser el Nuevo Reino de Granada y más tarde la República de Colombia este país representaría una riqueza nacional de unos cincuenta millones de pesos. Aquellos peregrinos del hambre de la Redención y de la gloria, semi-salvajes y semi-dioses a un tiempo mismo, despojaron a los aborígenes de treinta millones de pesos de oro físi­co, de plata, esmeraldas y perlas que estas pobres criaturas había acumulado para su adorno y complacencia, para sus trueques e incipiente economía. Les robaron, además el do­minio de un millón quinientos mil kilómetros cuadrados de territorio y no menos de cien mil mujeres para su placer y comodidad. Veinte mil conquistadores en nombre de Jesús Nazareno y de doña Isabel de Castilla o de sus discretos sucesores cometieron una expoliación bastante reñida con las más altas prescripciones de la honradez y de la ca­ridad.

Y sin embargo las remotas consecuencias los redimen de toda ominosa consideración: Después de tres centurias de dominio devuelven a la hora de la independencia un país de doscientos millones de riqueza, doscientos mil kiló­metros de terreno cultivado y seiscientas mil mujeres, amén de su sangre y su cultura.

Un siglo de vida independiente transcurre luego en agitaciones tan desconcertantes y desoladoras que pueden calificarse de milagro la subsistencia y progreso de la Re­pública. A pesar de ellas estimo que la riqueza nacional del país es de mil millones de pesos al terminar el siglo XIX. Y durante lo que alcanzamos del XX la evolución ha sido tan eficaz que hoy conceptúo que tenemos una pobla­ción de nueve millones de habitantes con cuatro mil millo­nes de dólares de capital y cuatrocientos mil kilómetros cuadrados de tierra explotada activamente.

¿Cómo se produjo y cómo se nutre esta riqueza nacio­nal? Vamos a ver aritméticamente las peripecias, vacila­ciones y fracasos de esta lucha prolongada, y desesperada también en muchas ocasiones.

Lo primero en acuciar la marcha de los conquistado­res por entre las selvas de este horno tropical y los ven­tisqueros de los páramos hirsutos fue la recolección del oro. Sed vesánica que desafía al martirio seguro y a la muerte casi segura también, al miedo de lo ignoto, a la in­seguridad del triunfo, a la piedad todos los días y a las más enhiestas normas de los sentimientos humanos muchas veces. Los grandes mitos del oro los enardecían hasta el frenesí del heroísmo. El tesoro del Dorado juntó en la Sa­bana de Bogotá los restos de tres magníficas expediciones, llevó la exploración del territorio oriental de la República hasta los últimos rincones y de su ensueño equivoco surgió el país. El tesoro de Dabaibe les hizo cruzar la manigua pantanosa del Darién, trepar por la impracticable Serranía de Abibe, descender al rudo cañón del Cauca medio por el norte, o a él llegar desde Perú, sin que hoy sepamos cómo pudo ello acaecer, para descubrir y poblar el occidente co­lombiano, inclusive la arriscada Antioquia. A veces un hombre de aquellas huestes inflexibles, como el Licenciado

Juan de Badillo, gastaba doscientos mil pesos de su pecu­lio personal, alzaba en armas un ejército, para llegar diez­mado y arruinado al fin de una excursión de ochocientos kilómetros por donde se recatarían de ir el jaguar y el águila.

Nunca como entonces se vio la fuerza creadora del mi­to. Verdad es también que América fue siempre la hija mi­mada de los mitos: Uno le sacó hecha una realidad del se­no virgen de «la mar tenebrosa» de occidente; tres la po­blaron; otros tres le dieron independencia más tarde.

En la vida de aquellos hombres ferales y sencillos, conjuntamente Santos de Asís y demonios del averno, una conducta de hortelano humilde vino creando con su es­condida acción un mundo nuevo en el Nuevo Mundo de Cristóbal Colón. Consigo trajeron semillas vegetales y ani­males domésticos con que «poblar», como ellos decían, y como sólo ellos pudieron realizar. De entre sus harapos sa­can granos de trigo o pepitas de naranja, almendras de cacao o un puñado de maíz redimidos del hambre para sembrar en buena hora; arrean fatigosamente la vaca, y el cerdo o de «sobrecarga» de sus caballerías conducen la atolondrada gallina del corral en visión inverosímil, cual se dice que ocurrió al Padre Juan Verdejo, capellán del ejér­cito conquistador de Federmann.

Colón mismo llevó de la isla de la Gomera a las An­tillas las primeras ocho cerdas de que se propagó la raza por estas repúblicas del Mar Caribe. Gentes de Belalcázar trajeron ejemplares al Valle del Cauca. El Mariscal Roble­do compra ahí unas cuantas a mil seiscientos pesos oro para su futura «gobernación* de Antioquia, donde hoy dan al consumo de carne de la población ciento diez mil cabe­zas anualmente. Belalcázar condujo también a Bogotá es­te ganado de cerda. El gobernador Lugo de Santa Marta introduce ganado mayor que prospera en Valledupar, en las Sabanas de Bolívar luego, en los Llanos del Meta, a donde lo conducen más tarde los Padres Jesuítas, y de aquellos humildes comienzos existen hoy en todo el país diez millones de cabezas aproximadamente. Cuán baratas ressulltan aquellas primeras vacas de don Alonso Luis de Lugo vendidas en Bogotá a mil pesos por «capita en 1543.

Los expedicionarios de Pedrarias de Avila dejan en el Chocó los primeros ejemplares de gallinas, que luego por Cartagena y Santa Marta van llegando también al interior del país.

Gonzalo de Velosa y Pedro de Atienza llevan a las Antillas la caña de azúcar. De Otaití es traída a Santander, de ahi a Boyacá, de Boyacá a Antioquia, donde la difunde el Padre Jorge Ramón Posada en el siglo XVII, aunque otros opinan que ya desde el XVI la había introducido a ese país don Pedro de Heredia.

El banano existía quizá en América, pues en el carbo­nífero de este cerro bogotano de Guadalupe han hallado huellas de especies hermanas suyas, y algunas musáceas silvestres existen a orillas de nuestros grandes ríos. El hartón o «musa paradisiaca» parece que fue hallado aquí a tiempo de la conquista. Generalmente se le conside­ra originario del sur de Asia, como el mango y las galli­nas. Ello es, sin embargo, que la voz «banana» procede de Guinea, y es cierto que el banano comercial fue llevado de las Canarias a las Antillas por el Padre Tomás de Berlan- ga, y que de ahí nos lo trajeron a nuestra costa atlántica, de donde se exportan hoy diez millones de racimos de in­superable calidad.

El Licenciado Jerónimo Lebrón trajo a Cundinamarca el trigo, la cebada, los garbanzos, habas, arvejas, cebollas, repollos etc. y las primeras mujeres españolas.

Los conquistadores de cada región iban, pues, apor­tando a ella el ganado caballar, lanar, vacuno, asnal, por­cino, las aves domésticas, las hortalizas y árboles fruta­les, por manera que sería prolijo indicar los pormenores. No obstante, la gratitud retiene algunas etapas especial­mente memorables: la yerba denominada «pará» o «Paspalum Stolinigerum» que enriqueció y saneó en mucha par­te el Valle del Cauca y otras regiones cálidas del territorio nacional fue introducido de Venezuela por el historiador y hombre público don José Manuel Restrepo. En Antioquia fue difundido por don Gabriel Echeverri. La «guinea» o «panicum altissimum, panicuin massimum» fue enviada del Brasil por el general Juan M. Gómez. El micay, de la re­gión caucana de este nombre, fue llevado a Antioquia por don Eusebio Jaramillo. El «capin gordura» o «panicum mi- nutiflora» y el «yaraguá» o sea «antropogon rufus* fueron traídos del Brasil por el general Rafael Uribe Uribe. Don Antonio Nariño introdujo a Bogotá el «carretón» o trébol blanco. La «India», originaria del Asia, fue llevada al Toli- ma por Henry Plested. La Naranja sólo fue sembrada en Antioquia a mediados del siglo XVIII por Ferreiro Cervino, y la mandarina, la ciruela Claudia y la guayaba de Málaga a fines del XIX por don Pastor y don Roberto Restrepo: estos mismos señores, de muy destacada cultura y espíritu cívico, en asocio de don Vicente, introdujeron a aquella re­gión multitud de plantas de adorno y de provecho, el euca­lipto en primera línea, y quizá por primera vez a Colombia, la azalea, la buganvilia, rosas, lilas, rododendros, glicinias, violetas, mimosas, jazmines, caucho de ornamento, etc. Al­gunas variedades de mango fueron traídas de Jamaica por Manuel María Bonis, Juan Santamaría y Simón Serna. El Oidor Mon y Velarde inició en esa comarca el cultivo del anís y prestó seria atención al del cacao, como más tarde lo hicieron con mucha eficacia don Juan del Corral, don José Pardo y don Carlos Patin. A los señores Gabriel Eche- verri y Agapito Uribe debe Antioquia también el fomento del cultivo del tabaco. Por lo que hace al café débese al Padre Francisco Romero, párroco de Salazar de las Palmas, la iniciación de su cultivo en forma industrial, allá por los años de 1808: introducido de Venezuela por el sacerdote José A. Mohedano, del que a Martinica llevó en 1715 Ga­briel le Clieux, oficial de la marina francesa.

El doctor Juan de Dios Carrasquilla divulgó entre nos­otros los métodos de la agricultura moderna, riegos, abo­nos, maquinaria etc.

El eminente empresario inglés Tyrrel Moore enseñó a nuestros mineros el trabajo en «socavón», los molinos de pisones y el uso de las bombas hidráulicas, y a él se deben los progresos más eficaces en esta industria del laboreo de minas de oro antes de la invención de los sistemas de cianuración, dragado, empleo de monitores etc. de que se sir­ve hoy día tan intensamente.

El capitán Juan de Penagos descubrió las minas de es­meraldas de Muzo; Federmann las pesquerías de perlas de Ríohacha; Hernán Vanegas las minas de plata de Mariqui­ta; Ortún Velasco las de oro de Pamplona                                                                      

Asi fuese formando, lenta y difícilmente, la riqueza na­cional colombiana. Ruda y amarga fue sobre todo la tarea de dotar al país de vías de comunicación, desde cuando en 1824 introdujo Mr. Elbers el primer vapor al Magdalena hasta cuando, en 1847, logró vencer las dificultades de esa navegación para poder presentar los 105 buques que hoy sirven al comercio en esa grande arteria de nuestra econo­mía. El pausado y casi cruel proceso de implantación del ferrocarril, que en varias ocasiones dio lugar a reclamacio­nes extranjeras y a monopolios irritantes, la decisión de la República por las carreteras que en los últimos años revo­lucionan la cultura y la economía nacionales hasta límites que dejan estupefacto al sociólogo.

Mas no se crea que tal desenvolvimiento de la indus­tria colombiana ha venido verificándose en suave ascenso: rupturas hubo, definitivas o transitorias, que, como fracaso de una u otra orientación, como crisis nacionales o interna­cionales, como errores sociales o políticos o técnicos recoge la historia del país para disciplina de las presentes y ven­turas generaciones.

El progreso económico durante la colonia fue muy es­caso en realidad. Las buenas intenciones de monarcas, virreyes y consejeros de Indias encallaron en la rutina im­placable de aquellos tiempos y en las empresas descabe­lladas de las dos dinastías que entonces tanto perturbaron a España. Los impuestos fiscales eran muy estorbosos, como los de alcabala, de puerto, de bodega, de «pasos reales»; o muy gravosos, a la manera de los quintos y diezmos, que arrebataban al capital un interés mayor que su posible rendimiento; o francamente inmorales, de la ín­dole de la venta de empleos, «donativos graciosos», media anata, mesada eclesiástica, bulas de cruzada etc. Y por sobre todo ello el monopolio abrumador de uno o dos ma­los puertos sobre el comercio de naciones tan lejanas y ne­cesitadas de estímulo.

Al fin de la época colonial Colombia exportaba al re­dedor de tres millones de pesos en metales preciosos, de oro diré, pues que de tal era casi íntegremente la cuantía, y apenas un millón de productos de otra especie, vegetales sobre todo.

Esta producción de oro, ya que la plata había dejado de rendir beneficio desde hacía más de siglo y medio, y el platino no hallaba aún el auge que luégo conoció, merece unas pocas palabras de encomio y de restricción mental a la vez: 

Es innegable que la poca vida internacional que vi­vimos durante los cuatro siglos que preceden al actual, in­suficiente y precaria como fue, se debe al escaso combusti­ble económico que las minas de oro nos suministraron, y que hoy mismo, todavía, ellas están defendiéndonos de un colapso comercial y fiscal que venimos orillando hace mucho tiempo. Calculo en mil millones de pesos oro el exportado por Colombia desde su descubrimiento hasta el día actual. Es una suma apreciable que nos permitió ves­tirnos y educarnos, mal que bien, durante la colonia y el primer centenario de la república. Gracias le sean dadas en efusivo homenaje de gratitud. Mas ello es que la in­dustria minera me ha intranquilizado siempre por su ten­dencia a la «trashumancia» de sus efectos y la fugacidad de sus bondades. Al llegar al siglo XIX Antioquia había exportado 124 millones de pesos en oro y, con ser corta aún su población vivía vida de suma pobreza y escasez, importando de Quito (!) mercaderías, tabaco del Tolima, ganado y cacao del Cauca etc. Sus regiones más abundan­tes en placeres de oro quedaron siempre fuera de la pros­peridad y de la cultura, el bajo Cauca, el Porce y el Nechí, digamos. Igual proceso ocurre en el Chocó, después de entregar muchos millones en oro y en platino. Ni otra co­sa puede anotarse de la cuenca minera del Telembí. En Mariquita se descubrieron en 1583 los más ricos filones de plata que tuvo este país: de 1652 a 1674 produjeron treinta y un millones de pesos. Esto es ya halagador. Y sin embar­go cuán poco provecho derivó de ellas la economía nacio­nal. El hierro que valía en Vizcaya a sesenta centavos la arroba, costaba en Mariquita a treinta pesos; el azogue ha­bía que traerlo de España también y resultaba al exorbi­tante precio de ochenta ducados el quintal; de Zipaquirá llevábase la sal gema a espaldas de indios, con un gasto exa­gerado de vidas y jornales; para resolver la escasez de «mano de obra» resolvióse quintar a los aborígenes de Cun- dinamarca y Boyacá, de los cuales reclutábanse mil traba­jadores anualmente, los que morían al pasar de la altipla­nicie a las ardientes llanuras del Magdalena, quebrantando así la naciente agricultura de la meseta andina oriental, sin que la región de Mariquita conservase ningún provecho al extinguirse la explotación minera con la abolición de la «mita» y las crecientes dificultades del laboreo.

Es justo reconocer que sin el oro de nuestras minas la existencia económica, y política quizá también, de esta república habría sido punto menos que imposible. Es esta una de las industrias sólidas del país, de las pocas que han conservado un ritmo estable, y hasta una elasticidad prodigiosamente útil, que cuando descaecen las otras por crisis comerciales o naturales contratiempos, recibe el ex­cedente de trabajadores y suple con su parco rendimien­to a las necesidades más apremiantes del «proletariado»; atiende en parte, asimismo, al déficit de la balanza del co­mercio exterior en horas como ésta en que el oro físico es el único producto natural encarecido y apetecido univer­salmente.

La economía colombiana ha marchado de tumbo en tumbo por la inestabilidad de las industrias en que se ha venido apoyando sucesivamente. Ensayó el cacao desde los tiempos de la colonia y enfermaron las plantaciones, de manera que hoy nada exporta de este artículo, cuando a fines del siglo XVIII era de mucha importancia: En 1809 la sola región de Cúcuta exportó doscientos cuarenta mil pesos; en 1866 la República alcanzó a producir para el mercado exterior hasta novecientos mil; en 1890 solamen­te treinta mil; en 1932 trescientos cincuenta pesos, contra una importación muy crecida ya, es decir que se nos in­virtió la balanza industrial de este artículo.

Tampoco el algodón sostuvo sus promesas: planta cultivada por los aborígenes precolombinos, de buena cali­dad en muchas regiones, de excelente en algunas otras, no da abasto hoy día al consumo interno, pues tenemos que importar un millón de kilos para nuestra incipiente indus­tria textil. Es indudable que el cultivo de esta fibra no ob­tiene los cuidados que reclama una buena calidad, ni tu­vo la inteligente y discreta prolección fiscal que encauza­ra su progreso. Hoy esta industria está un poco amenazada por la elaboración de la «seda artificial» o «artisela» que tiende a sustituirla en parte.

Muchos años ensayó Colombia la industria del añil sin llegar a resultados satisfactorios: Su cultivo fue inicia­do desde la colonia en Cúcuta y el Socorro, por ejemplo. En 1872 alcanzó la exportación a ciento sesenta y ocho mil kilogramos. En 1874 ya se había producido el colapso de esta industria por la competencia de algunos países coloniales y el descubrimiento de las anilinas. No creo, sin embargo, que este incidente alcanzara las proporciones de una crisis, como suele apreciarse a veces entre nosotros.

El tabaco ha sido de las industrias más agitadas y accidentadas de nuestro comercio de exportación. «Estan­cado» durante mucho tiempo en la época colonial fueron desarrollándose poco a poco las plantaciones, en el Toli­ma, principalmente, en Santander, el Cauca y Bolívar. Cuando la exportación alcanzaba ya alguna apreciable cuantía, malos despachos de Girón produjeron en Hambur- go una descalificación ruinosa para todo el país. En la pri­mera administración del general Mosquera, Florentino González aplicó a esta industria sus ideas librecambistas y la exoneró de impuestos, con lo cual la economía nacio­nal prosperó notablemente, pero la hacienda pública decayó en alarmantes proporciones. Hacia 1856 la exportación monta a ti es y medio millones de pesos, sigue ascendien­do hasta 1867 en que se presenta una caída. Del año 67 al 72 la exportación fluctúa entre cuatro y cinco millones de kilogramos anualmente. De 1873 a 1874 llega a seis millo­nes; del 74 al 75, ocho millones: del 77 al 78 se presenta un descenso sincopal a un millón, probablemente a causa de la guerra del 76. Luego vuelve a recobrar lentamente su posición con siete millones y medio en 1892. Durante este siglo XX las peripepcias han sido más graves aún: Los departamentos lo estancaron con sorprendente resultado benéfico para la hacienda pública seccional en algunas partes como Antioquia, con una serie de abusos de guar­das y rematadores en otras, Cundinamarca y Tolima, por ejemplo, que estuvieron a punto de arruinar la industria ante la insensatez y dolosa incuria de secretarios de ha­cienda y asambleas departamentales de ingrata memoria. Apareció la Compañía Colombiana de Tabaco y dióle un vuelo sin par en los anales de este país, prosperando el cultivo, enseñando la manipulación de la hoja, protegiendo económicamente al agricultor, de todo lo cual ha surgido una producción de 10 millones de kilogramos, cosechados de 54 millones de matas, lo que ya la coloca en punto muy visible de nuestro comercio. La línea perturbada de esta industria se revela en el cuadro siguiente:

Exportación

de

tabaco

en

1836

$ 125,000

99

99

99

99

1846

100,000

99

99

99

99

1856

3.100,000

99

99

99

99

1866

2.000,000

99

99

99

99

1880

1.300,000

99

99

99

99

1890

4.300,000

99

99

9»

99

1932

82,370

 

La quina fue otro descalabro de la industria colombia­na. Iniciada su explotación desde los tiempos coloniales fue ascendiendo su comercio exterior con un ritmo de con­quista, apenas perturbado por las guerras civiles de cuan­do en vez: En 1856 aparece en las estadísticas con qui­nientos mil pesos; en 1866 baja accidentalmente a dos­cientos mil; en 1880 trepa a tres millones y trescientos mil pesos; en el año siguiente se coloca a la cabeza de la ex­portación nacional con seis millones. Viene la competencia de Ceylan y Java, y para 1890 desaparece su renglón en las estadísticas fiscales de Colombia. 1932 anota una partida de $411, quizá en memoria de una grandeza que fue y nunca reaparecerá.


En cambio, las pieles, los humildes cueros que deci­mos, principalmente de nuestro ganado vacuno, se dignifi­can con una línea ascendente de severa lealtad:

Año

1836 $

125,000

>> 

1846

130,000

jy

1856

225,000

ff

1866

400,000

tf

1880

1.100,000

99

1890

3.300,300

 

En 1932 la cifra sólo alcanza a $ 914,000, pero es que ya la industria nacional capta una fuerte proporción de ellas para beneficiarlas de todo a todo en el país, a la ma­nera de lo que ocurre con la producción del tabaco.

Otro de nuestros leales amigos fue siempre el café. Cosechado en pequeña escala a fines del siglo XVIII, ya por 1836 aparece tímidamente con una exportación de treinta mil pesos, que en 1846 son cien mil, en 1856 cua­trocientos mil, en 1866 seiscientos mil, en 1880 un millón doscientos mil, en 1890 un millón novecientos mil: y sin detenerse va subiendo de un millón a dos y a tres millo­nes de sacos, que para 1933, a mitad de precio regular valen cuarenta y tres millones de dólares.

EXPORTACION DE CAFE

Año*                                                                                                      Saco*

1835......................................................................... 2,500

1845....................................................................... 23,000

1855....................................................................... 35,000

1870....................................................................... 66,000

1880..................................................................... 107,000

1895..................................................................... 350,000

1900..................................................................... 380,000

1905..................................................................... 500,000

1910..................................................................... 570,000

1915.................................................................. 1.100,000

1920.................................................................. 1.400,000

1925.................................................................. 1.940,000

1930.................................................................. 3.100,000

193                                                                                                                                                     2.......................................................................... 3.180,000

193                                                                                                                                                     3.......................................................................... 3.280,938

El desarrollo de nuestra economía es muy lento en el siglo XIX, sorprendente en los últimos treinta años: el co­mercio exterior, importación y exportación conjuntas, vaci­la al rededor de veinticinco millones de dólares al comen­zar el siglo XX, y asciende en el año excepcional de 1928 a doscientos ochenta y dos millones. Lo mismo ocurre pa­ra la hacienda pública, naturalmente, que de tres millones escasos de rentas con que vegetamos, sin saberse como, en 1901 se alzan a setenta y cinco millones en 1928.

Este rápido resumen de nuestra industria nacional nos enseña que sólo aquellos artículos que en el mundo son de escasa producción, como el oro, o esos otros, qus, a la manera del café, nuestra tierra produce de calidad excepcional, resisten los vaivenes de la fortuna. Lo que nos indica que no somos aptos aún para defendernos de la competencia inteligente y audaz de otros países. Y como quiera que tenemos por delante serios peligros que sor­tear, conviene ir adiestrándonos en el estudio de las indus­trias que reúnan aquellas condiciones excepcionales, aun­que no sean de muy considerable volumen, aisladamente computadas; y atisbar, estudiar, adivinar, meditar siempre los tropiezos y fracasos posibles que pueden sufrir en el futuro las que hoy tenemos por ya consolidadas y fecundas.

Hay que entender que la lámpara de Aladino puede fracasar, y que en Colombia ha fracasado varias veces. Las riquezas mágicas no resisten parangón con la industria humilde, disciplinada y tenaz. Nosotros poseemos un filón de esmeraldas que atravieza la cordillera oriental de Muzo a Chivor. Para extraer las gemas fulgurantes «gotas de aceite» que reclama conturbada de emoción la belleza fe­menina de todo el mundo sólo se requiere lavar a tajo abierto los «nidos» de calcita en que duermen su sueño de luz. ¿Y qué ha hecho por nosotros esta lámpara de Ala­dino? Durante cuatro centurias dio al tesoro nacional tres y medio millones de dólares, con un gasto de cuatro mi­llones de dólares también, de los cuales más de uno

ha ido a parar a la bolsa magnética de algunos israelitas

europeos. Tres millones en cuatro siglos  mientras que

calladamente sin clntilaciones de berilo, sin avisos lumino­sos en Lutecia, el humilde agave americano, el «fique» de nuestros labriegos, rinde a la economía colombiana cuatro millones de dólares anualmente.

Por ello mismo conviene contemplar, siquiera some­ramente, las crisis más importantes por que ha pasado la economía colombiana en el primer siglo de su vida inde­pendiente, o sea de 1830 a 1930. De la meditación de es­tos infortunios nacionales se desprende una conducta, y al iniciar su estudio aspiro a la organización de un criterio previsor y reposado. No, en manera alguna, que yo acepte las promesas insolventes de una economía «dirigida». La voluntad humana tiene un pequeño radio de acción, de donde el que al pretender una ampliación de su dominio recaiga en el confuso turbión del azar, ineluctable y proce­loso todavía, sabio tal vez.

Las causas de las crisis que han afectado más honda­mente la economía colombiana son de muy diversa índole. La economía universal repercute instantáneamente en nues­tro comercio: asi tenemos la prosperidad engañosa de los años 18 y 28 de este siglo, como la crisis de valores que se verificó en 1873 con motivo de la «desmoneti­zación» de la plata. Es útil anotar a este respecto que las bonanzas económicas, por fugaces que parezcan, exaltan perdurablemente la riqueza de un pais. El salto que esta dio en 1918, cosa de un trescientos por ciento, aunque pareció efímero a muchos observadores, modificó el ritmo de nuestro comercio y la cuantía de los valores colombia­nos, desde el salario hasta la «finca raiz». En ese periodo mágico de 1918 a 1928 la riqueza colombiana se articuló, se vertebró, por decirlo así: aumentaron las vías de comu­nicación, muchas industrias consolidaron su ruta, el capi­tal abrióse cauces inéditos, y lo que es supremamente defi­nitivo, el espíritu se disciplinó en la audacia, en la con­ciencia de la paz, en el orgullo de la personalidad y de la nacionalidad. Esos diez años valen más para Colombia que los cuatro siglos anteriores, sin que crea yo que esta o aquella personalidad, de dudoso alcance, construyó en un relámpago de genio el amplio rumbo que entonces al­canzamos, y que la crisis contemporánea todavía no ha lo­grado destruir ni quebrantar siquiera.

Dentro de lo interno, las causas de nuestras crisis o descalabros de la economía, tienen en las guerras civiles un «factor» de primera magnitud. La contienda estulta, sig­no y símbolo de un desconcierto «temperamental* y cul­tural de los conductores y caudillos de aquella aciaga épo­ca, expresión dolorosa del desequilibrio de una nacionali­dad que no se había encauzado bien aún, detuvo la ende­ble organización económica y fiscal que los gobiernos an­teriores habían iniciado con tan arduo esfuerzo, digamos la labor de don Francisco Soto, no propiamente un economis­ta, pero sí un ecónomo severo de la hacienda pública, y la administración lealmente jurídica del doctor José Igna- ció de Márquez. Caracteres perturbados de Nariño, del Cauca, de Antioquia, de Santander y de la Costa, insolven­tes mentalidades que para infortunio de Colombia disfru­taban entonces de «prestigio* popular se lanzaron a la aventura bélica sin ideales definidos ni organización. Fran­cisco de Paula Santander, el hombre eje de la República, no alcanzó a vivir lo suficiente ni a preveer lo suficiente ni a actuar lo suficiente para atemperar la falsa determinación de los caudillos aborrascados y la locura colectiva de las turbas iletradas de aquel tiempo.

El quinquenio de 1837 a 1842 que enmarca dicha gue­rra, tiene un promedio anual de comercio exterior (impor­taciones y exportaciones) de algo menos de cuatro y me­dio millones de pesos. El siguiente quinquenio de paz pre­senta un promedio de casi siete millones. Las rentas pú­blicas que montaron en 1837 a dos millones y medio, des­cienden en 1840 a un millón trescientos mil. Con estos da­tos es fácil suponer el derrumbamiento de la riqueza pri­vada.

La guerra de 1860 surgió en el carácter atrabiliario y paranoide del general Tomás Cipriano de Mosquera, y aunque la intelectualidad colombiana de entonces le torció el rumbo hacia una encumbrada idealidad no tiene discul­pa en la mente de las nuevas generaciones. Las rentas pú­blicas volvieron a descender a la suma irrisoria de un mi­llón setecientos mil pesos y el comercio bajó paralela­mente.

Es el mismo proceso para las guerras del 76, del 86, de 1900. Esta última casi disuelve la nacionalidad. La des­trucción de riqueza que produjo se manifiesta comparando los catorce y medio millones a que suben las rentas en el bienio 97-99 a los dos millones trescientos mil que corres­ponde al de 99-01, y anotando la emisión de mil millones de pesos en papel moneda sin respaldo. La juventud con­temporánea no aplaude esta guerra, pero la entiende como una conmoción profunda del espíritu nacional ante la es­trechez del criterio político de los gobernantes de aquella época luctuosa. El hecho de que se sacrificaran en la lu­cha cien mil hombres indica la magnitud del conflicto es­piritual, y el triunfo que los ideales de esta revolución, vencida en los campos de batalla, obtuvieron después en el parlamento y en la plenitud de la conciencia pública, dice bien de su programa. Por un fenómeno de maduración repentina produjo el tránsito de la adolescencia de nuestra democracia a la plena juventud en que vive hoy.


Estas cuatro guerras civiles que podemos adjetivar como la guerra de los caudillos, la de los románticos, la seudo religiosa o clerical y la democrática, causaron tan hondas perturbaciones a nuestra economía que estuvieron a punto de hacer ingrata la república y hasta la indepen­dencia misma de la nación. Y sin embargo poco fueron ante la miseria que nos dejó la lucha prolongada y cruel de la independencia, sobre todo en su última etapa de la gue­rra en el Perú, de donde volvimos victoriosos, pero ex­haustos. En la disolución de la Gran Colombia entra por mucho este agotamiento de los recursos económicos y fis­cales de la República. En tamaña pobreza no podía efec­tuarse ninguna cohesión. El esfuerzo de libertar media Amé­rica nos costó la vida. Con caudales suficientes para dotar de centros de educación y de una red de comunicaciones a los grandes centros de equel dilatado territorio habríase re­frenado la inquietud de las masas y moderado la ambición de los militares de entonces. La guerra del Perú arruinó a Colombia y la pobreza disolvió la unidad nacional. Lo de­más que ocurrió fueron pequeñeces individuales que en este «factor» explosivo hallaron el triunfo fácil.

Esta guerra del Perú nos trajo el otro gran motivo de crisis colombiana: la deuda exterior.

La historia de esta deuda es el más trágico ejemplo de cómo una imaginación puede convertirse en realidad. El chiste económico que consiste en ofrecer un millón de pe­sos a interés y reclamar los intereses adelantados de diez años, con lo cual se obtiene un crédito exigible por el mi­llón de pesos sin desembolsar nada, estuvo poco distante del proceso de formación de nuestra gran deuda de 1824.

Los señores José M. del Real y Luis López Méndez obtuvieron en Londres un préstamo para las expediciones militares de Bolívar: descuento, comisiones y entrega del residuo en elementos de guerra a precios exorbitantes. No se pueden cumplir las estipulaciones y cae el crédito de Colombia. Es el primer acto, en 1817.

Llega don Francisco Antonio Zea a Londres y se le mete en la cabeza romántica que Dios le acomodó sobre los hombros el rehabilitar el crédito perdido: acepta deber a los representados de Herring, Graham & Powles cosa de dos millones setecientos mil pesos al diez por ciento anual, sobre cuentas imaginarias, con muy leve respaldo ds conta­bilidad. Segundo acto, en 1820.

Acepta una cuenta de $ 750,000 a un señor James Mac Kintosh por equipos contratados, un poco abusivamente, por Luis López Méndez, a precios desconcertantes también; y a dicha cuenta le reconoce intereses del doce por ciento, que en el Reino Unido se castigaban entonces con cárcel. (A pesar de lo cual nos trajo después una reclamación ar­mada de Inglaterra). Tercer acto, 1821.

Para pagar intereses, naturalmente, el amable loco de Zea, toma al 65 unos setecientos mil pesos de los mismos acreedores. Y es ya el cuarto acto, en 1821 también.

Por redimir estas deudas se contrató un nuevo em­préstito, de diez millones de pesos ya, descontando el veinte por ciento, dos más por comisión de colocarlo, uno y medio por intereses y uno por amortización. Se estipuló el interés de seis por ciento, pero se empleó el capital en pagar la deuda atrasada y el resto en elementos de guerra que la misma casa prestamista compró caros, naturalmente, y so­bre cuya compra se cargó nueva comisión. Quinto acto, 13 de marzo de 1822.

Los señores Hurtado, Montoya y Arrublas firman otro empréstito, ya por más de veintitrés millones de pesos, des­contando el quince por ciento inicial, más cuatro dividendos anticipados, más una comisión de dos por ciento, y otra de uno por ciento, y el pago de la deuda anterior El pri­mer día se evaporaron siete millones de pesos en monda y lironda contabilidad. Lo que sobró se lo gastaron en la guerra del Perú. Este fue el sexto acto, que corresponde al 22 de abril de 1824.

Quiebran Goldschmidt & C.° y pierde Colombia un de­pósito en bonos por la poquedad de unos dos millones de pesos. Con lo cual llegamos al séptimo acto, en 1826.

Todas las rentas nacionales, pignoradas por lo demás en esta deuda, no alcanzaban a satisfacer los intereses ni mucho menos la amortización. ¿Comprende ahora el lector cuál seria la miseria de Colombia en el año glorioso de 1825? Pues aún le falta considerar algunos disparates fis­cales del Libertador de 1826 a 1830, más el desorden de Ecuador y Venezuela, más la guerra de Tarqui, burocracia, ejército, pensiones, incesantes amenazas de reconquista etc. para entender a medias la ruina de este país en el final luc­tuoso de la Gran Colombia.

Cuando allá por los años de 1839-1840 liquidamos con Venezuela y Ecuador la deuda inglesa, quedamos a deber algo más de treinta y un millones de pesos, con presupues­tos nacionales que montaban a dos millones para adminis­trar un territorio de un millón quinientos mil kilómetros cuadrados que entonces creíamos poseer. Hicimos un arre­glo, que no pudimos cumplir, pues a más de lo exiguo de las rentas nacionales el desestanco del tabaco en 1849 las redujo a la mitad en los años subsiguientes, a tiempo que nuestras exportaciones fluctuaban, durante esos diez años, entre dos y tres millones de pesos.

¿Cómo pudimos vivir en república independiente du­rante aquel trágico siglo XIX?

Ante hechos de esta magnitud casi desaparecen las cri­sis económicas de otra índole. La exportación de añil de 1871 a 1872 fue de ciento sesenta y ocho mil kilógramos; de 1873 a 1874 descendió a once mil, pero ya en 1873 ex­portamos ciento sesenta y siete mil sacos de café y la quina estaba en su auge. Fue la caída de precio de ésta la que nos arruinó: de 1883 a 1885 nuestra exportación general descen­dió de diez y ocho millones y medio que hubo de 1881 a 1882 a menos de tres millones del 84 al 85. El Banco Na­cional suspendió pagos en 1884, vino la larga y grave serie de trastornos políticos del 85 al 86, la República vivió ho­ras muy amargas, y puede decirse que esta perturbación general continuó hasta 1905.

En los últimos treinta años la transformación del país ha sido armónica en lo industrial, lo cultural y lo político. En el decenio que va de 1918 a 1928 ampliamos admirable­mente el radio de nuestras aspiraciones. En 1873 los acre­edores ingleses comprendieron que nuestro país no podía entonces servir una deuda, por otra parte tan injustamente inflada en sus comienzos, y la revisaron, haciéndola bajar a unos diez millones de pesos. Abierto el crédito norteame­ricano en estos últimos tiempos nos endeudamos por unos doscientos veintiocho millones de dólares, a más del monto de la antigua deuda inglesa de veintiséis millones más o menos. Con este dinero y con el que algunas industrias nos han dado, café, oro, petróleo, banano etc. el país ha duplicado su riqueza nacional, de manera que si es grave el peso de aquella deuda, personalmente yo la considero insignificante ante los resultados obtenidos.

Naturalmente esto plantea el problema del límite de absorción útil del capital extianjero. En teoría no parece difícil resolver esta investigación, pues depende de la cuan­tía total de productos exportables que puedan desarrollarse con él. Es un cálculo prudente de los mercados consumi­dores y de la potencia competidora de otros pueblos: Si podemos exportar más en algún renglón de los mercados internacionales, o importar menos en alguno de los de consumo interno, debemos endeudarnos más aún. Si lo contra­rio, nuestra misión por el momento sería la de robustecer­nos en la vida interna, espiritual e industrialmente.

Sorprenderá que yo piense, al parecer románticamente, que este país duplicó su riqueza nacional en tan pocos años y con el contingente de cuatro o cinco centenares de millo­nes de pesos, no muy bien aplicados. Y sin embargo, me atrevo a pensar que si allá por 1923 teníamos unos tres mil millones de riqueza nacional, hoy alcanza ésta, a pesar de cálculos muy en contra que he visto, a más de cuatro mil, descontando la desvalorización general que pradujo la crisis. Nuestra riqueza estaba dormida. Al acercarla con las vias de comunicación, y al animarla con su mayor cultura técnica e ideológica tuvo una expansión de eficacia real y de plus valía psicológica que conduce al resultado que in­dico. En este caso el dinero no obró como un sumando, sino a la manera de un fermento nacional.

Y existe una realidad social que no puede apreciarse en números: la comodidad que esta articulación de la Re­pública está dispensando a la ciudadanía. Por la comodi­dad pagamos un suplemento de valor que esa veces de mil por ciento de la estricta necesidad, aún descontando el lujo.

Otra «plus valía» que nos trajo la articulación vial del país fue la amalgana espiritual de las regiones, por donde se está verificando una recia arquitectura del carácter na­cional, un mayor entendimiento de los problemas provin­ciales, enantes muy remotos, y una elevación del nivel cul­tural de las clases humildes al contacto fecundo de los nú­cleos refinados, progresistas y tolerantes.

Voy a presentar algunos cuadros estadísticos para que pueda verse sinópticamente el desarrollo de este pais a través de su comercio internacional y de los presupuestos de rentas y gastos de la hacienda pública durante un siglo, amén de algunos otros datos pertinentes.

Crecimiento de la población colombiana

Aftot

 

Habitante»

Año»

Habitante»

En 1770 había

806,209

En

1921 había

6.299,000

„ 1778

99

828,775

* t

1922 „

6.456,000

1787

9 9

1.04j,641

9 »

1923 „

6.618,000

„ 1825

11

1.223,598

) f

1924 „

6.760,000

,, 1835

M

1.686,033

f|

1925 ,,

6.949,000

„ 1843

• »

1.955,264

> 9

1926 „

7.121,000

„ 1845

M

2.050,137

91

1927

7.320,000

„ 1846

»»

2.090,941

9 9

1928 „

7.526,000

„ 1851

M

2.243,054

9 9

1929 „

7.851.000

i * 1871

>1

2.951,111

9 9

1930 „

8.325,000

„ 1905

99

4.143,632

9 9

1931 „

8.573,000

„ 1912

M

5.071,642

9 9

1932 „

8.828,000

„ 1915

lAtO

M

5.447,000

c drr í\nn

9 9

1933 „

9.100,000

 

Crecimiento de la población en Bogotá

Años

Habitantes

Aflos

Habitantes

En

1600 había

2,000

En

1900 había

100,000

) >

1700

1

10,000

n

1934 „

300,000

))

1800

20,000

 

 

 

 

 

 

Presupuestos nacionales

 

Año*

 

Renta» $

Gaitas $

Afios

Rentas $

Gaitoi $

1832

 

2.485,015

2.240,308

1878

4.938,800

5.574,582

1833

 

1.740,904

1.749,775

1879

4.910,000

8.634,570

1834

 

2.337,836

2.162,494

1880

4.837.000

10.328,638

1835

 

2.275,900

854,887

1881

5.313,000

8.548,105

1836

 

2.192.572

2.298,346

1882

5.947,000

11.619,020

1837

 

2.449,284

2.373,128

1883

6.333,750

7.117,571

1838

 

2.366,347

3.698,704

1884

5.864,750

7.865,671

1839

 

2.376,009

3.598,954

1885

 

 

1840

 

1.300,611

971,773

1886

 

 

1841

 

2.304,255

2.288,021

1887-89

12.815,950

14.045,180

1842

 

737,265

3.131,458

1889-91

9.962,744

12.506,750

1843

 

451,634

3.574,742

1891-93

12.579,099

13.381,778

1844

 

3.057,437

3.017,897

1893-95

14.844,659

14.844,659

1845

 

 

3.017,719

1895-97

10.087,038

10.089,688

1846

 

 

2.887,826

1897-99

14.559,745

15.157,208

1847

 

3.200,057

3.126,998

1899-01

8.930,937

8.930,937

1848

 

3.351,206

3.264,175

1901-03

2.369,879

3.305,607

1849

 

3.383,903

3.499,619

1903-05

4.841,261

5.131,340

1850

 

2.189,400

2.632,924

1905-07

21.019,118

21.019,118

1851

 

1.553,512

2.145,779

1907-08

15.594,583

15.594.583

1852

 

1.687,567

2.368.151

1908

15.092,863

15.992,863

1853

 

1.791,682

2.731,850

1909

16.600.000

16.600,000

1854

 

1,959,756

1.998,943

1910

10.831,500

10.831,500

1855

 

2.309,756

2.023,241

1911

9.779,500

9.779,500

1856

 

1.916,508

1.839,076

1912

9.779,500

9.779,500

1857

 

2.106,300

2.007,988

1913

14.070,652

14.070,652

1858

 

1.910,500

2.078,358

1914

17.404,010

19.718,854

1859

 

1.766,000

2.183,166

1915

20.876,000

18.094,609

1860

 

1.769,000

1.764,814

1916

14.860,000

17.115,265

1861

 

 

 

1917

14.885,000

16.369,965

1862

 

 

 

1918

17.811,000

17.548,471

1863

 

2.230,000

2.308,469

1919

13.455,850

16.114,286

1864

 

2.225,000

2.535,992

1920

23.845,250

27.792,581

1865

 

2.020,000

2.715,128

1921

25.962,800

34.792,525

18Ó6

 

2.350.000

2.350,000

1922

23.903,580

28.211,822

1867

 

5.444,498

5.963.937

1923

43.535,104

38.936.536

1868

 

2.774,000

3.817,172

1924

39.862,320

40.016,334

1869

 

4.139,600

3.802,530

1925

51.517,755

49.568,121

1870

 

4.399,000

4.134,222

1926

60.648,914

67.370,346

1871

 

3.642,000

4.646,358

1927

63.267,488

84.060.660

1872

9

4.012,000

5.214,969

1928

75.031,391

115.272,905

1873

 

3.475,000

3.888,024

1929

75.238,923

82.768,747

1874

 

4.003,728

4.576,101

1930

49.357,917

61.544,965

1875

 

4.241,000

5.306,529

1931

43.694,101

52.203,930

1876

 

4.337,800

6.643,327

1932

39.610,074

37.610.074

1877

 

4.328,800

6.812,788

1933

35.128,939

35.128,939


Sin lo extraordinario


 

Déficit en 46 años; superávit en 17 años;

„                                 „ 50 „                            calculados cuatro más en         que no hubo da­

tos, pero si guerras.

Equilibrados en 10 años, quizá engañosamente: 93-95; 99-01; 05-13.


Ingresos y egresos ordinarios y extraordinarios de la

nación, de 1924 a 1932

INGRESOS ORDINARIOS

1er. Período Normalidad

1924. 25. 26

2* Período «Inflación» 1927, 28. 29

3er. Periodo «Deflación* 1930. 31. 32

Aduanas y recargos....................

Salinas.........................................

84.483.000

7.359.000

5.786.000

1.397.000

1.371.000

5.517.000

11.933.000

17.513.000

122.431,000

8.678.000

7.793.000

2.286.000

5.724.000

8.476.000

25.838.000

32.312.000

58.301.000

9.024.000

5.470.000

2.823.000

4.676.000

6.135.000

27.131.000

20.959.000

Telégrafos y cables.....................

Correos.........................................

Petróleos y minas........................

Ingresos varios............................

Impuestos....................................

Ferrocarriles.................................

Ingresos extraordinarios...

135.359,000

16.669,000

213.538,000

55.353,000

134.519,000

14.979,000

152.028,000

268.891,000

149.498,000

 

Exportación e importación


 


Promedio de 1837 a

1842

1843

1847

1855

1857

1858

1859

1865

1867

1868

1872

1873

1877

1878

1882

1883

1887

1888

1892

1893

1897

1898

1902

1903

1907

1908

1912

1913

1917

1918

1922

1923

1927

1928

1928

 

Exportación $

Importación $

1.881,932

2.506,251

2.804,392

4.190,847

5.251,386

3.271,857

4.419,826

2.217,089

5.769,656

6.370,696

8.018,554

6.680,020

11.095,253

8.813,679

14.595,749

10.862,097

11.945,549

7.896,960

19.497,015

12.611,531

16.219,704

14.145,321

18.160,800

10.359,677

13,803,127

11.659,559

20.642,447

16J818,069

34.254,794

24.333,408

60.649,262

49.133,238

90.392,696

88.388,803

133.606,433

148.546,867

 


 

 


Del 18 al 19 pasa de 37 millones a 79;

del 18 al 28            „        „    „           „           „   133,   en   ascenso   constante.


Deuda pública externa


 


De

1839 a

1846

$ 30.139,924

De 1847 a 1861

32.500,000 promedio

De

1862 a

1868

35.700,000

De

1869

 

34.816,107

De 1870

 

34.560,750

De

1871

 

34.222,750

De

1872

 

33.996,857

De

1873

 

31.285,500

De

1874

 

10.286,500

De

1875 a

1877

10.201,000

De 1878

 

10.095,500

De 1879

 

9.959,500

De

1880

 

9.957,000

De

1881

 

0.570,500

De

1882

 

11.158,096

De

1883

 

11.612,552

De 1884 a 1887

12.075,480

De

1888 a

1889

13.435,178

De

1890 a 1894

14.571,318

De

1894 a

1896

17.298,052

De

1896 a

1898

13.500,000 „

De 1902 a

1904

14.855,625

De 1910 a 1911

23.298,295

De

1911 a

1912

24.860,000

De

1912 a

1913

22.892,000

De

1913 a

1914

22.542,000

De

1914 a

1915

22.632,600

De

I9l.‘> a

1916

23.500,500

De

1916 a

1917

20.700,500

De

1917 a

1918

20.609,235

De 1918 a

1919

21.315,035

De

1919 a

1920

20.399,350

De

1920 a

1921

19.863,065

De

1921 a

1922

20.242,700

De

1922 a

1923

18.917,650

De

1923

 

21.969,933

De

1924

 

19.293,862

De

1925

 

17.222,744

De

1426

 

14.500,637

De

1927

 

37.257,213

De

1928

 

70.507,162

De

1929

 

68.348,455

De

1930

 

66.151,380

De

1931

 

63.504,400

De

1932

 

79.777.032

De

1933 a

1934

73.406,632

 


 


La deuda interna fluctuó

en ese periodo de.............................

a.........................................................

con algunas excepciones, co­mo en 1888:...........................................................

En 1932 era de.................................

$        5.000,000

15.000,000

29.605,551

44.254,571


Deuda pública externa

nacional en 1932:.................................................. 79.777,632

Deuda pública externa

departamental en 1932:........................................ 60.183,500

Deuda pública externa

municipal en 1932:................................................ 22.216,900

Deuda pública externa bancaria en 1922:.. 48.048,500.................. 210.226,532

Deuda pública interna

nacional en 1932:......................................... $...... 44.254,571

Deuda pública interna

departamental en 1932:........................................ 21.808,594

Deuda pública interna municipal en 1932:.. 12.431,296.................... 78.494,461

Total general                                                                                                  288.720,993

La situación de los Bancos en 31 de marzo de 1933

La situación bancaria del país según balances en 31 de marzo de 1933, fue la siguiente, de acuerdo con los datos que publicó la superitendencia bancaria:

Activo

Antioquia............................................................................. $.......... 14.888..933   38

Atlántico ..............................................................................................  7.876,177   13

Bolívar.................................................................................................. 6.113,193   22

Boyacá.................................................................................................... 554,402   23

Caldas.................................................................................................. 4.421,501   02

Cauca...................................................................................................... 698,424   79

Cundinamarca................................................................................. 155.861,708   02

Huila........................................................................................................ 369,291   53

Magdalena........................................................................................... 1.512,409   53

Nariño...................................................................................................... 546,187   10

Santander............................................................................................ 1.974,537   85

Norte de Santander................................................................................ 588,697   86

Tolima..................................................................................................... 989,761   98

Valle..................................................................................................... 5.755,865   43

Total en marzo 31........................................................................... 202.151,091   37

Pasivo

Antioquia.............................................................................. $............. 9.436,625   17

Atlántico............................................................................................... 6.986,915   75

Bolivar.................................................................................................. 4.468,071   58

Boyacá.................................................................................................... 549,308   39

Caldas.................................................................................................. 4.015,093   14

Cauca...................................................................................................... 572,879   72

Cundinamarca................................................................................. 101.398,863   01

Huila........................................................................................................ 363,597   06

Magdalena........................................................................................... 1.473,829   47

Nariño...................................................................................................... 5^9,665   55

Santander............................................................................................ 1.565,469   55

Norte de Santander................................................................................ 5X6,985   53

Tolima..................................................................................................... 960,876   62

Valle..................................................................................................... 5.388,866   26

138.287,046 70

Total en marzo 31

Se observa que en el activo bancario de los departamentos, el más bajo corresponde al Huila, cuya cuantía asciende a $ 369,291 53.

El activo bancario más alto corresponde al departamento de Cundinamarca y alcanza la cifra de $ 155.861,708 02. Esto se ex­plica por la centralización bancaria que existe en la capital de la república, capital al mismo tiempo del departamento mencionado.

El pasivo bancario departamental más bajo corresponde al Huila y es de $ 363,597 06. Y el más alto al departamento de Cun­dinamarca, que es de $ 101 398,863 01.

Descontando del total general del activo las cifras correspon­dientes a cuentas diferidas y a pérdidas y ganancias, se obtiene un total escueto del activo que asciende a la cifra de $ 189.142,366 80, en marzo de 1933.

Exportación

1836

1846

1856

1866

1880

1890

Café $ Oro....

30,000 1.225,000

125.000

125.000

100,000

1.200,000

100,000

130,000

400.0                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          2.000,000 3.100,000

225.000

500.000

600,000

2.000,000

2.000,000

400.000

200.0                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    900,000

1.200,000 1.600,000

1.300.000

1.100.0                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              3.300,000

50,000

1.900.000

3.300.000

4.300.0                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              3.300,090

Tabaco ....

Pieles....

Quina....

Cacao....

25,000

 

30.000

 

 

 

 

Como atrás quedó indicado, calculo la riqueza actual de Colombia en más de cuatro inil millones de dólares, des­pués de reducida por la crisis mundial en un veinticinco por ciento.

Tiene al rededor de cuatrocientos mil kilómetros cua­drados de tierras cultivadas. Del millón doscientos mil ki­lómetros del territorio nacional, supongo que exista un diez por ciento de suelo de primera calidad agrícola, lo que está equidistante de las opiniones de insuperable feracidad y de irreparable aridez con que suele calificársele.

El siguiente cuadro resume los sistemas de articula­ción industrial de la República en este momento:


 


12,000 kilómetros

130

700

100,707

Ríos navegables.............................

Transportes fluviales, vapores

Embarcaciones menores.................

Capacidad en toneladas..................

Ferrocarriles nacionales y de-


 


3,249

7,454

153

4,000

partamentales...................................

Carreteras nacionales y depar

tamentales...................

Cables aéreos..............

Navegación aérea


Teléfonos: Líneas urbanas                              300,000 kilómetros

„                      Intermunicipales....                       5,197         „

„                      Aparatos................................. 30,C00

Correos: Oficinas............................................... 1,155

Telégrafos: Oficinas.............................................. 885

,, Líneas.......................................................... 37,158         „

Radiotelefonía: Aparatos                                    20,000

Publicaciones periódicas                                         518

Fuerza hidroeléctrica captada

„ caballos de vaper                                          100,000

„ sin aprovechar........................................ 60.000,000

Algunos artículos importantes de la industria nacional

El café: Arboles sembrados......................................... 531.000,000

„ en propiedades.............................................................. 149,348

yy

yy

que producen, sacos............................................ 3.200,000

o sean, kilogramos........................................... 192.000,000

El tabaco: Plantas sembradas....................................... 54.000,000

fy

yy

yy

yy

que producen, kilogramos                                 10.000,000

Valor, sin impuestos................................. $       1.860,000

„ con impuestos                                                11.000,000

„ con elaboración y co­mercio..........................    15.000,000

La caña dulce: Azúcar, en kilos..................................... 50.000,000

yy

yy

panela,                          „                          285.000,000

miel,                              „ .........................  67.000,000

El maíz: Kilogramos....?.............................................. 700.000,000

El plátano                   „        ....?................................ 600.000,000

La yuca                      „        ....?................................ 300.000,000

La papa                      „        ....?................................ 250.000,000

El trigo                       „                                                  75.000,000

El arroz                      „                                                  50.000,000

Algodón                      „                                                   3.000,000

Ganados: Vacuno cabezas.............................................. 7.000,000

„                      caballar        „                                         1.000,009

„                      porcino         ........................................  2.000,000

„                      lanar            „                                            700,000

yy

yy

cabrío  ..............................................................  450,000

mular „                                                                 400,000

El ganado vacuno calculado según el con­sumo de Antioquia habría que elevarlo a                                              10.000,000

Madera: en pies cúbicos para la industria 10.000,000 „ leña, carbón, cercas... ?.......................................................... 110.000,000

Industria textil: Telares planos.............................................. 2,692

„                          „             „ manuales..................................... 500

M                                   M >i de punto................................................ 306

„ capital.................................................................... $  10.000,000


Bebidas alcohólicas, en litros:

Destilados nacionales.................................................... 4.000,000

Fermentados (chicha y guarapo).................................. 150.000,000

Cervezas..................................................................... 12.000,000

(Licores extranjeros)......................................................... 808,813

Valor aproximado de este consumo $ 17.000,000

Algunos artículos de exportación en el año de 1932:

Café.................................................................... $ 42.910,413

Petróleo...................................................................... 16.437,782

Banano (racimos)........................................................... 6.007,273

Banano en 1930 (racimos)............................................ 10.000,000

Oro............................................................................... 5.223,828

Pieles.............................................................................. 914,198

Platino............................................................................. 495,056

Medio circulante ese mismo año.................................... 50.233,292

Deuda externa: antigua inglesa y ame­ricana, junio de 1932..... 63.947,628

Antioquia..................................................................... 30.112,950

Caldas.......................................................................... 9.020,550

Cundinamarca.............................................................. 12.113,850

Santander....................................................................   1.880,550

Tolima........................................................................... 2.217,600

Valle............................................................................. 7.637,175

Bogotá.......................................................................... 7.356,825

Barranquilla................................................................... 1.869,420

Cali............................................................................... 2.528,400

Medellín...................................................................... 11.573,100

Banco Agrícola Hipotecario..........................................   18.106,110

Banco de Colombia........................................................ 2.535,225

Banco Hipotecario de              Bogotá........................... 16.169,481

Banco Hipotecario de              Colombia....................... 11.298,000

A corto plazo:            Nacional...................................... 18.682.000

„              „      Ferrocarril de Antioquia.                      392,000

„                     Tranvía de Oriente                              500,000

„              „      Deuda comercial externa                 40.000,000

La riqueza minera de Colombia no está bien estu­diada aún.

El oro ha sido el mineral mejor explotado, y, según entiendo, la República posee todavía abundantes aluviones y filones ricos en él. El siguiente cuadro revela la disposi­ción regional de las principales empresas de laboreo:


Producción de oro en 1932:


 


Antioquia.................

Atlántico..................

Caldas....................

Cauca.....................

Chocó.....................

Cundinamarca..........

Huila.......................

Naríño.....................

Santander del Sur

Tolima.....................

Valle ......................

. $ 4.475,270

62,229

438,473

81,547

689,016

3,629

9,025

282,334

10,687

101,318

118.716


 


Suma

5.272,244


 


8.000,000

En 1933 (aproximadamente)

Algunos especialistas en mineralogía consideran que nuestro subsuelo producirá aún grandes cantidades de este metal, y apurando un poco la fantasía calculan, por ejem­plo, que sólo la región de Barbacoas (cuencas hidrográfi­cas del Telembí y del Magiií) contienen unos mil millones de dólares.

La existencia de oro en reservas bancarias en el mun­do está calculada en doce mil millones de dólares, muy in­suficiente para el resguardo de la estabilidad de las mone­das; y como la producción, que se calcula en unos seiscien­tos cuarenta mil kilogramos por año, no satisface al creci­miento de las necesidades de las muchas funciones que es­te metal desempeña todavía, se puede aconsejar el intenso laboreo de los aluviones y filones que posee nuestro país, a pesar de las traidoras consecuencias que esta industria tiene o parece tener, según mi observación personal.

El platino viene a continuación como prestigio. La baja de este metal y el hecho de que su industria sólo es colonr biana en un 25 por ciento lo hacen poco interesante en este estudio. Entiendo que la zona de explotación posible es muy extensa, pero que por el momento apenas se extrae del Chocó y Barbacoas.

La plata fue abundantemente explotada en tiempos co­loniales. Ahora aparece en mezcla con otros minerales, di­gamos en la mina del Zancudo, Antioquia.

Las minas de esmeraldas son una riqueza psicológica. Se dice que alguna vez extrajeron del filón de Muzo una de ellas que pesaba una libra. Ahí están aguardando mejores tiempos para su explotación, enriqueciendo un poco, muy parcamente quizá, a un centenar de contrabandistas, quie­
nes, más afortunados que la hacienda pública, logran ven­derlas en los mercados de Europa.

En la isla de Gorgona del Pacifico y en las costas de la Guajira existen buenos bancos de ostras con perlas de apreciable calidad, que la descuidada explotación tiende a destruir. El gobierno nacional quisiera hacer de esta pes­quería un recurso para la hacienda pública, mas no ha ati­nado aún con la manera de organizar ni la extracción ni el comercio. En 1923 pradujeron, sin liquidar gastos, unos $ 159.658; yen 1932 solamenre $ 139.

Se habla de que en el Platomayo, afluente del Caquetá, y en algunos otros lugares existen rubíes y zafiros; que en las vertientes del Mayo se encuentran también granates y amatistas; muestras sin importancia de diamantes en el Riogrande antioquefío y su principal afluente. Lo que sea dicho en honor del mucho mérito que antes tuvie­ron estos bonitos guijarros.

En lo que pudiéramos llamar minerales humildes dis­fruta Colombia de apreciable abundancia.

En primer término la sal de roca o sal gema. Dudo muy seriamente de que haya en el país ninguna riqueza se­mejante en magnitud y fácil aprovechamiento. Es una mole que atraviesa la Cordillera Oriental en algo así como cua­renta kilómetros, y que aflora en Zipaquirá y varios otros sitios. Contiene, al decir de hábiles geólogos, unos cien ki­lómetros de longitud por quince de anchura y tres de pro­fundidad, o sean cuatro billones quinientos mil millones de metros cúbicos, que a la densidad media del mineral resul­tan ser nueve billones de toneladas. Actualmente produce la explotación de esta mina dos y medio millones de dóla­res anuales, libres de todo gasto, y con la perspectiva de un desarrollo incesante.

Viene a continuación el carbón o hulla, abundante en- todo el país, explotado en solo tres zonas: En la Cordille­ra Oriental, con centro de consumo en Bogotá para unas 120,000 toneladas anuales. Se calculan estos filones en diez mil millones de toneladas; en la Cordillera Occidental, cen­tro de consumo en Medellín para 50,000 toneladas, filón de dos mil quinientos millones de toneladas; otro en Cali pa­ra 40,000 de consumo, de filones calculados en mil millones de toneladas. Las vetas de otros sitios no están aún explo­tadas, mas entiendo que de ellas hay algunas muy abun­dantes y de buena calidad.

El petróleo se manifiesta en la zona del Magdalena me­dio, Carare, principalmente, de donde se extraen de quince a veinticinco millones de barriles, según las conveniencias industriales de las compañías concesionarias; en el Cata- tumbo, donde apenas se ensaya la explotación, dentro de un criterio de grande abundancia; en la Costa del Cariber con mediocre esperanza aún; en el litoral del Pacífico, mal explorado todavía; en la Amazonia y la Orinoquia, con buenas perspectivas para un remoto porvenir.

El hierro existe en calidad y cantidad explotable, aun­que han fracasado varias tentativas de su aprovechamiento industrial. En la Pradera y en Samacá se le halla en limo­nita, en Antioquia en hematita y hierro espástico, magne­tita en el Guamo (Tolima), en Tenza y Pacho etc

Tengo informes de que el cobre es abundante en algu­nas regiones del país, mas no podría indicar las proporcio­nes y calidades: En Natagaima se dice que hay una zona extensa de calcopirita y cobre nativo, se habla de ricos filo­nes de sulfuros y de óxidos en Valledupar, Sierra Neva­da, Sierra de Perijá y en el Chocó; en Gachalá se observan también yacimientos abundantes de calcopirita, y en la cuenca hidrográfica del Carare. Conviene anotar que siendo ácida la ganga cuprífera de Natagaima y básica la existen­te en el Carare, pudieran tratarse conjuntamente estos mi­nerales en la última región, tanto mejor cuanto que así lo facilita la existencia de carboneras explotables en Landá- zuri y el progreso de las vías de comunicación que cruza­rán esta zona.

El mercurio aparece en el Quindío, en Santa Rosa de Osos, en Sevilla, en Miraflores. No conozco dato cierto so­bre la cuantía de estos depósitos de cinabrio; y no estoy seguro de que algunos de ellos (Sevilla) hayan sido anali­zados y no se trate de sulfuro de arsénico o rejalgar.

El plomo en Riosucio (Caldas), en Soatá, Charalá, y Zapatoca de Santander, y en Cáqueza de Cundinamarca.

El estaño: se descubrió un poco de casiterita en Ocaña y aún se explotó en pequeña escala, pero entiendo que el filón principal fue ocultado con un derrumbe por no sé qué litigio. Existe también en el Sarare.

Molibdeno en el Alto Caquetá, en el Saldaña y algu­nas minas del Norte de Caldas.

Zinc en Gachalá.

Azufre en varias regiones: abundante, poco explotado.

Cal en muchos sitios de las tres Cordilleras, aprove­chada siempre en la arquitectura, y más ahora en la fabri­cación de cementos.

El yeso se extrae para las necesidades de la industria local en varias zonas.

El kaolín se explota en Antioquia y en Cundinamarca. Existe de buena clase.

El mármol es fino y abundante en grandes extensio­nes del territorio nacional, y entiendo que ahora se trata de explotarlo industrialmente.

La mica ha sido hallada en Antioquia, Huila y Santan­der, y aunque mucho se ha hablado de sus buenas condi­ciones comerciales no es prudente avanzar una opinión de­finida aún.

En la Guajira y en la isla de los Monjes existe la fos­forita.

En San Andrés y Providencia y en Santander encuén- transe algunos depósitos de huano.

El estudio de nuestros cuadros de importación indica que la economía nacional puede robustecerse grandemente aún prosperando algunas industrias que están apocadas sin inconveniente insuperable. El cuadro siguiente, tomado de las importaciones habidas en 1930 ilustra bien esta con­sideración elemental:


 


$ 15.812,416

12.950,981 5.949,873 3.104,298 2.499,216 1.676,904 1.016,919

Textiles.................

Alimentos..............

Metales.................

Drogas..................

Papel y cartón.., Cueros y pieles Aceites y grasas


 


Apenas tenemos tres mil telares para algodón y sin embargo importamos un millón de kilogramos de esta fibra que se produce abundantemente en nuestro territorio. Es posible también acrecentar el producto de la lana y su ela­boración, aunque no se me escapan las dificultades con que esta industria ha tropezado en el país.

Los alimentos, digamos cacao, cereales, legumbres, manteca de cerdo etc., pueden eliminarse de nuestra impor­tación. En grasas vejetales poseemos riqueza inagotable y de fácil aprovechamiento.

El capitulo de metales ha sido varias veces atacado de frente por la industria colombiana, por lo que respecta al hierro sobre todo, sin resultado definitivo. A la vista de este renglón de importaciones, que en algunos años fue tres y cuatro veces mayor, y cuando aún los ferrocarriles, el mejor cliente de esta producción, están en pleno crecimiento, qui­zá valdría la pena de estimularla, si es verdad, como parece, que los yacimientos de hierro son ricos y de calidad ex­plotable.

El papel y el cartón, industrias ensayadas en otra épo­ca entre nosotros, montan ya a una cuantía que justifica otro esfuerzo de aclimatación, pues tales productos tendrán siempre un mercado en crecimiento constante.

A más de esto es fundamental para nuestra economía el estudio de nuevos artículos de exportación. Saber hasta donde el café puede aumentar su producción sin llegar a las complicaciones comerciales del Brasil, cosa que vi­gilan afortunadamente los expertos nacionales, pero que nunca será ocioso tener presente.

Ver si fuere posible el desarrollo de una industria de maderas finas en el Magdalena medio (Dorada-Banco), caoba, comino, cedro etc., pues al lado del pastoreo a que dicha zona parece destinada por su naturaleza, puede irse desarrollando aquella arboricultura. Diez árboles por hec­tárea no son un imposible, y hay que pensar que dispone­mos ahí de dos millones de hectáreas. Esto requiere la cre­ación de un campo de semilleros en Puerto Berrio, pues los hacendados no saben cómo atender a esta industria, y mu­chos hay que creen, por ejemplo, que el comino, tan escaso ya,carece de semilla, y que por lo tanto no se puede cultivar.

Al lado de esto, y en la misma zona, pudiera implan­tarse un cultivo variado de frutas tropicales que se expor­taran en naturaleza para reemplazar la producción inter­mitente de la zona templada, o para transformar en conser­vas. Hay que conocer lo que la economía catalana deriva de este comercio y lo que otras regiones de ese país obtie­nen de la fabricación de turrones y demás confituras, tan in­feriores a los buenos «bocadillos* y jaleas que Antioquia y Santander elaboran, no solamente de guayaba, sino de cuantas frutas agridulces produce nuestro trópico. No se requiere grande imaginación para hallarle perspectiva in­dustrial a este comercio.

En esa misma región existe la pita, de fibra sedosa y larga, que puede competir con el lino extranjero, y a la cual únicamente ha faltado el apoyo de una desfibradora adecua­da, hasta ayer rebelde al ingenio de los inventores, pero ya en via de solución, según noticias recientes.

El perillo es otra posible industria de aquellos sitios, ya que no parece que los americanos prohíban próxima­mente el uso del chicle.

En fin, que algunas ventanas existen para ensanchar el horizonte de nuestra flaca economía aún, dentro de una hábil suma de pequeñeces....


Debemos insistir en las industrias colaterales: Conoz­co, por ejemplo, el fracaso de las plantaciones de cacao en nuestro pais, por causas que desconciertan como una adver­sidad cruel. No sería oportuno aconsejar la aplicación de grandes capitales a un negocio que es tan lento en el bene­ficio, tan expuesto a plagas invencibles, a mercado insegu­ro. Mas sí debemos sembrar acá y allá unos cuantos árbo­les en donde quiera que su producción sea posible, en huer­tos y parcelas escogidas, pues probablemente así, en cultivo intenso y espaciado, las plagas no aparecerán, y si aparecie­ren no arruinarán a nadie. De esta manera el consumo in­terno será atendido y quedará en buena perspectiva el ex­terior.

Sobre esta industria hay que decir algo más de enco­mio. Pues así como tenemos un café «excelso», producto espontáneo de las vertientes de formación volcánica, pose­emos tierras donde se da un cacao de inestimable aroma y cualidades nutritivas sorprendentes, ai decir de industria- les muy peritos. En primer lugar la zona de Muzo, desgra­ciadamente muy agresiva para la salud del trabajador, y por ende de explotación limitada. En segundo lugar El Va­lle del Cauca, donde una industria en parcelas podría ser de grande buen éxito. En tercer lugar la Zona Bananera, donde al lado del plátano debe irse aprovechando este otro cultivo, por lo que él representa y por lo que al otro pueda acurrirle un buen día.... En cuarto lugar las regiones don­de el cacao se produce espontáneamente, en bosques ente­ros, como en las riberas de algunos ríos orientales, del Gua- yavero y el Vichada hasta el Orinoco, digamos, mediante cruzamientos de selección, a la manera de lo hecho en otros países con el trigo y la caña de azúcar.

Más indicaciones podría hacer si este libro fuese un tratado de industrias nacionales y no un análisis somero de la sociología colombiana.

Mucho se ha hablado, por ejemplo, de la redistribución de la tierra, y abundan los conceptos sobre «latifundismo* colombiano. El que suscribe estas páginas intentó en otra ocasión hacer resaltar que el problema no estriba aún en­tre nosotros en la cuantía del terreno cultivado, sino en la carencia de cultivo, porque a la economía nacional más le perjudicaría el que hubiese mil parcelas de a una hectárea sin beneficiar que una hacienda de mil hectáreas en adecuado aprovechamiento. De ahí que el criterio para la redistribu­ción deba ser el rendimiento obtenido más bien que la ex­tensión contemplada: el propietario que no haga producir a su tierra el treinta por ciento de lo que discretamente considerado deba producir perjudica el desarrollo de la ri­queza nacional y merece que se le expropie la tenencia de su terreno, sobre la base de una indemnización que se cal­culará por las utilidades que haya derivado de él, para dar­lo a quien garantice mejores rendimientos, si es que se quiere seguir una orientación lestrictiva de la propiedad privada.

Consciente de orillar el ridículo he abordado la consi­deración de ínfimos detalles que iluminen los contornos del problema fundamental y enfoquen la estructura íntima de sus componentes. Tampoco se me escapa la preocupación de discurrir sobre el terreno movedizo de una economía en revolución, dentro de la cual lo que ahora es verosímil pue­de ser mañana abandonado e inútil: Pugna de armamentos, pugna de aduanas, pugna de monedas, bancarrota de tres conceptos sucesivos de crédito personal, bancarrota de tres sistemas bancarios que ya lleva el mundo ensayados y de­testados, nos están diciendo que la economía dirigida, la racionalización del trabajo, la intromisión exagerada de la inteligencia en la conducción del mundo tienen un limite de sensatez y de eficacia. No sé si estaré gravemente equivo­cado, mas ello es que a mí me han dicho mi experiencia y el análisis de mi experiencia que en los pormenores y has­ta cierta cuantía de los negocios la inteligencia es útil, pero que er el movimiento de grandes masas y en el resultado conjunto la acción de esa misma inteligencia se confunde con las leyes, si leyes son, del azar que rige el mundo y re­frena la infantil altivez de la soberbia humana.

cuadrados que entonces creíamos poseer. Hicimos un arre­glo, que no pudimos cumplir, pues a más de lo exiguo de las rentas nacionales el desestanco del tabaco en 1849 las redujo a la mitad en los años subsiguientes, a tiempo que nuestras exportaciones fluctuaban, durante esos diez años, entre dos y tres millones de pesos.

¿Cómo pudimos vivir en república independiente du­rante aquel trágico siglo XIX?

Ante hechos de esta magnitud casi desaparecen las cri­sis económicas de otra índole. La exportación de añil de 1871 a 1872 fue de ciento sesenta y ocho mil kilógramos; de 1873 a 1874 descendió a once mil, pero ya en 1873 ex­portamos ciento sesenta y siete mil sacos de café y la quina estaba en su auge. Fue la caída de precio de ésta la que nos arruinó: de 1883 a 1885 nuestra exportación general descen­dió de diez y ocho millones y medio que hubo de 1881 a 1882 a menos de tres millones del 84 al 85. El Banco Na­cional suspendió pagos en 1884, vino la larga y grave serie de trastornos políticos del 85 al 86, la República vivió ho­ras muy amargas, y puede decirse que esta perturbación general continuó hasta 1905.

En los últimos treinta años la transformación del país ha sido armónica en lo industrial, lo cultural y lo político. En el decenio que va de 1918 a 1928 ampliamos admirable­mente el radio de nuestras aspiraciones. En 1873 los acre­edores ingleses comprendieron que nuestro país no podía entonces servir una deuda, por otra parte tan injustamente inflada en sus comienzos, y la revisaron, haciéndola bajar a unos diez millones de pesos. Abierto el crédito norteame­ricano en estos últimos tiempos nos endeudamos por unos doscientos veintiocho millones de dólares, a más del monto de la antigua deuda inglesa de veintiséis millones más o menos. Con este dinero y con el que algunas industrias nos han dado, café, oro, petróleo, banano etc. el país ha duplicado su riqueza nacional, de manera que si es grave el peso de aquella deuda, personalmente yo la considero insignificante ante los resultados obtenidos.

Naturalmente esto plantea el problema del límite de absorción útil del capital extianjero. En teoría no parece difícil resolver esta investigación, pues depende de la cuan­tía total de productos exportables que puedan desarrollarse con él. Es un cálculo prudente de los mercados consumi­dores y de la potencia competidora de otros pueblos: Si podemos exportar más en algún renglón de los mercados internacionales, o importar menos en alguno de los de consumo interno, debemos endeudarnos más aún. Si lo contra­rio, nuestra misión por el momento sería la de robustecer­nos en la vida interna, espiritual e industrialmente.

Sorprenderá que yo piense, al parecer románticamente, que este país duplicó su riqueza nacional en tan pocos años y con el contingente de cuatro o cinco centenares de millo­nes de pesos, no muy bien aplicados. Y sin embargo, me atrevo a pensar que si allá por 1923 teníamos unos tres mil millones de riqueza nacional, hoy alcanza ésta, a pesar de cálculos muy en contra que he visto, a más de cuatro mil, descontando la desvalorización general que pradujo la crisis. Nuestra riqueza estaba dormida. Al acercarla con las vias de comunicación, y al animarla con su mayor cultura técnica e ideológica tuvo una expansión de eficacia real y de plus valía psicológica que conduce al resultado que in­dico. En este caso el dinero no obró como un sumando, sino a la manera de un fermento nacional.

Y existe una realidad social que no puede apreciarse en números: la comodidad que esta articulación de la Re­pública está dispensando a la ciudadanía. Por la comodi­dad pagamos un suplemento de valor que esa veces de mil por ciento de la estricta necesidad, aún descontando el lujo.

Otra «plus valía» que nos trajo la articulación vial del país fue la amalgana espiritual de las regiones, por donde se está verificando una recia arquitectura del carácter na­cional, un mayor entendimiento de los problemas provin­ciales, enantes muy remotos, y una elevación del nivel cul­tural de las clases humildes al contacto fecundo de los nú­cleos refinados, progresistas y tolerantes.

Voy a presentar algunos cuadros estadísticos para que pueda verse sinópticamente el desarrollo de este pais a través de su comercio internacional y de los presupuestos de rentas y gastos de la hacienda pública durante un siglo, amén de algunos otros datos pertinentes.

Crecimiento de la población colombiana

Aftot

 

Habitante»

Año»

Habitante»

En 1770 había

806,209

En

1921 había

6.299,000

„ 1778

99

828,775

* t

1922 „

6.456,000

1787

9 9

1.04j,641

9 »

1923 „

6.618,000

„ 1825

11

1.223,598

) f

1924 „

6.760,000

,, 1835

M

1.686,033

f|

1925 ,,

6.949,000

„ 1843

• »

1.955,264

> 9

1926 „

7.121,000

„ 1845

M

2.050,137

91

1927

7.320,000

„ 1846

»»

2.090,941

9 9

1928 „

7.526,000

„ 1851

M

2.243,054

9 9

1929 „

7.851.000

i * 1871

>1

2.951,111

9 9

1930 „

8.325,000

„ 1905

99

4.143,632

9 9

1931 „

8.573,000

„ 1912

M

5.071,642

9 9

1932 „

8.828,000

„ 1915

lAtO

M

5.447,000

c drr í\nn

9 9

1933 „

9.100,000

 

Crecimiento de la población en Bogotá

Años

Habitantes

Aflos

Habitantes

En

1600 había

2,000

En

1900 había

100,000

) >

1700

1

10,000

n

1934 „

300,000

))

1800

20,000

 

 

 

 

 

 

Presupuestos nacionales

 

Año*

 

Renta» $

Gaitas $

Afios

Rentas $

Gaitoi $

1832

 

2.485,015

2.240,308

1878

4.938,800

5.574,582

1833

 

1.740,904

1.749,775

1879

4.910,000

8.634,570

1834

 

2.337,836

2.162,494

1880

4.837.000

10.328,638

1835

 

2.275,900

854,887

1881

5.313,000

8.548,105

1836

 

2.192.572

2.298,346

1882

5.947,000

11.619,020

1837

 

2.449,284

2.373,128

1883

6.333,750

7.117,571

1838

 

2.366,347

3.698,704

1884

5.864,750

7.865,671

1839

 

2.376,009

3.598,954

1885

 

 

1840

 

1.300,611

971,773

1886

 

 

1841

 

2.304,255

2.288,021

1887-89

12.815,950

14.045,180

1842

 

737,265

3.131,458

1889-91

9.962,744

12.506,750

1843

 

451,634

3.574,742

1891-93

12.579,099

13.381,778

1844

 

3.057,437

3.017,897

1893-95

14.844,659

14.844,659

1845

 

 

3.017,719

1895-97

10.087,038

10.089,688

1846

 

 

2.887,826

1897-99

14.559,745

15.157,208

1847

 

3.200,057

3.126,998

1899-01

8.930,937

8.930,937

1848

 

3.351,206

3.264,175

1901-03

2.369,879

3.305,607

1849

 

3.383,903

3.499,619

1903-05

4.841,261

5.131,340

1850

 

2.189,400

2.632,924

1905-07

21.019,118

21.019,118

1851

 

1.553,512

2.145,779

1907-08

15.594,583

15.594.583

1852

 

1.687,567

2.368.151

1908

15.092,863

15.992,863

1853

 

1.791,682

2.731,850

1909

16.600.000

16.600,000

1854

 

1,959,756

1.998,943

1910

10.831,500

10.831,500

1855

 

2.309,756

2.023,241

1911

9.779,500

9.779,500

1856

 

1.916,508

1.839,076

1912

9.779,500

9.779,500

1857

 

2.106,300

2.007,988

1913

14.070,652

14.070,652

1858

 

1.910,500

2.078,358

1914

17.404,010

19.718,854

1859

 

1.766,000

2.183,166

1915

20.876,000

18.094,609

1860

 

1.769,000

1.764,814

1916

14.860,000

17.115,265

1861

 

 

 

1917

14.885,000

16.369,965

1862

 

 

 

1918

17.811,000

17.548,471

1863

 

2.230,000

2.308,469

1919

13.455,850

16.114,286

1864

 

2.225,000

2.535,992

1920

23.845,250

27.792,581

1865

 

2.020,000

2.715,128

1921

25.962,800

34.792,525

18Ó6

 

2.350.000

2.350,000

1922

23.903,580

28.211,822

1867

 

5.444,498

5.963.937

1923

43.535,104

38.936.536

1868

 

2.774,000

3.817,172

1924

39.862,320

40.016,334

1869

 

4.139,600

3.802,530

1925

51.517,755

49.568,121

1870

 

4.399,000

4.134,222

1926

60.648,914

67.370,346

1871

 

3.642,000

4.646,358

1927

63.267,488

84.060.660

1872

9

4.012,000

5.214,969

1928

75.031,391

115.272,905

1873

 

3.475,000

3.888,024

1929

75.238,923

82.768,747

1874

 

4.003,728

4.576,101

1930

49.357,917

61.544,965

1875

 

4.241,000

5.306,529

1931

43.694,101

52.203,930

1876

 

4.337,800

6.643,327

1932

39.610,074

37.610.074

1877

 

4.328,800

6.812,788

1933

35.128,939

35.128,939


Sin lo extraordinario


 

Déficit en 46 años; superávit en 17 años;

                                 50 „                            calculados cuatro más en         que no hubo da­

tos, pero si guerras.

Equilibrados en 10 años, quizá engañosamente: 93-95; 99-01; 05-13.


Ingresos y egresos ordinarios y extraordinarios de la

nación, de 1924 a 1932

INGRESOS ORDINARIOS

1er. Período Normalidad

1924. 25. 26

2* Período «Inflación» 1927, 28. 29

3er. Periodo «Deflación* 1930. 31. 32

Aduanas y recargos....................

Salinas.........................................

84.483.000

7.359.000

5.786.000

1.397.000

1.371.000

5.517.000

11.933.000

17.513.000

122.431,000

8.678.000

7.793.000

2.286.000

5.724.000

8.476.000

25.838.000

32.312.000

58.301.000

9.024.000

5.470.000

2.823.000

4.676.000

6.135.000

27.131.000

20.959.000

Telégrafos y cables.....................

Correos.........................................

Petróleos y minas........................

Ingresos varios............................

Impuestos....................................

Ferrocarriles.................................

Ingresos extraordinarios...

135.359,000

16.669,000

213.538,000

55.353,000

134.519,000

14.979,000

152.028,000

268.891,000

149.498,000

 

Exportación e importación


 


Promedio de 1837 a

1842

1843

1847

1855

1857

1858

1859

1865

1867

1868

1872

1873

1877

1878

1882

1883

1887

1888

1892

1893

1897

1898

1902

1903

1907

1908

1912

1913

1917

1918

1922

1923

1927

1928

1928

 

Exportación $

Importación $

1.881,932

2.506,251

2.804,392

4.190,847

5.251,386

3.271,857

4.419,826

2.217,089

5.769,656

6.370,696

8.018,554

6.680,020

11.095,253

8.813,679

14.595,749

10.862,097

11.945,549

7.896,960

19.497,015

12.611,531

16.219,704

14.145,321

18.160,800

10.359,677

13,803,127

11.659,559

20.642,447

16J818,069

34.254,794

24.333,408

60.649,262

49.133,238

90.392,696

88.388,803

133.606,433

148.546,867

 


 

 


Del 18 al 19 pasa de 37 millones a 79;

del 18 al 28                                                 133,   en   ascenso   constante.


Deuda pública externa


 


De

1839 a

1846

$ 30.139,924

De 1847 a 1861

32.500,000 promedio

De

1862 a

1868

35.700,000

De

1869

 

34.816,107

De 1870

 

34.560,750

De

1871

 

34.222,750

De

1872

 

33.996,857

De

1873

 

31.285,500

De

1874

 

10.286,500

De

1875 a

1877

10.201,000

De 1878

 

10.095,500

De 1879

 

9.959,500

De

1880

 

9.957,000

De

1881

 

0.570,500

De

1882

 

11.158,096

De

1883

 

11.612,552

De 1884 a 1887

12.075,480

De

1888 a

1889

13.435,178

De

1890 a 1894

14.571,318

De

1894 a

1896

17.298,052

De

1896 a

1898

13.500,000 „

De 1902 a

1904

14.855,625

De 1910 a 1911

23.298,295

De

1911 a

1912

24.860,000

De

1912 a

1913

22.892,000

De

1913 a

1914

22.542,000

De

1914 a

1915

22.632,600

De

I9l.‘> a

1916

23.500,500

De

1916 a

1917

20.700,500

De

1917 a

1918

20.609,235

De 1918 a

1919

21.315,035

De

1919 a

1920

20.399,350

De

1920 a

1921

19.863,065

De

1921 a

1922

20.242,700

De

1922 a

1923

18.917,650

De

1923

 

21.969,933

De

1924

 

19.293,862

De

1925

 

17.222,744

De

1426

 

14.500,637

De

1927

 

37.257,213

De

1928

 

70.507,162

De

1929

 

68.348,455

De

1930

 

66.151,380

De

1931

 

63.504,400

De

1932

 

79.777.032

De

1933 a

1934

73.406,632

 


 


La deuda interna fluctuó

en ese periodo de.............................

a.........................................................

con algunas excepciones, co­mo en 1888:...........................................................

En 1932 era de.................................

$        5.000,000

15.000,000

29.605,551

44.254,571


Deuda pública externa

nacional en 1932:.................................................. 79.777,632

Deuda pública externa

departamental en 1932:........................................ 60.183,500

Deuda pública externa

municipal en 1932:................................................ 22.216,900

Deuda pública externa bancaria en 1922:.. 48.048,500.................. 210.226,532

Deuda pública interna

nacional en 1932:......................................... $...... 44.254,571

Deuda pública interna

departamental en 1932:........................................ 21.808,594

Deuda pública interna municipal en 1932:.. 12.431,296.................... 78.494,461

Total general                                                                                                  288.720,993

La situación de los Bancos en 31 de marzo de 1933

La situación bancaria del país según balances en 31 de marzo de 1933, fue la siguiente, de acuerdo con los datos que publicó la superitendencia bancaria:

Activo

Antioquia............................................................................. $.......... 14.888..933   38

Atlántico ..............................................................................................  7.876,177   13

Bolívar.................................................................................................. 6.113,193   22

Boyacá.................................................................................................... 554,402   23

Caldas.................................................................................................. 4.421,501   02

Cauca...................................................................................................... 698,424   79

Cundinamarca................................................................................. 155.861,708   02

Huila........................................................................................................ 369,291   53

Magdalena........................................................................................... 1.512,409   53

Nariño...................................................................................................... 546,187   10

Santander............................................................................................ 1.974,537   85

Norte de Santander................................................................................ 588,697   86

Tolima..................................................................................................... 989,761   98

Valle..................................................................................................... 5.755,865   43

Total en marzo 31........................................................................... 202.151,091   37

Pasivo

Antioquia.............................................................................. $............. 9.436,625   17

Atlántico............................................................................................... 6.986,915   75

Bolivar.................................................................................................. 4.468,071   58

Boyacá.................................................................................................... 549,308   39

Caldas.................................................................................................. 4.015,093   14

Cauca...................................................................................................... 572,879   72

Cundinamarca................................................................................. 101.398,863   01

Huila........................................................................................................ 363,597   06

Magdalena........................................................................................... 1.473,829   47

Nariño...................................................................................................... 5^9,665   55

Santander............................................................................................ 1.565,469   55

Norte de Santander................................................................................ 5X6,985   53

Tolima..................................................................................................... 960,876   62

Valle..................................................................................................... 5.388,866   26

138.287,046 70

Total en marzo 31

Se observa que en el activo bancario de los departamentos, el más bajo corresponde al Huila, cuya cuantía asciende a $ 369,291 53.

El activo bancario más alto corresponde al departamento de Cundinamarca y alcanza la cifra de $ 155.861,708 02. Esto se ex­plica por la centralización bancaria que existe en la capital de la república, capital al mismo tiempo del departamento mencionado.

El pasivo bancario departamental más bajo corresponde al Huila y es de $ 363,597 06. Y el más alto al departamento de Cun­dinamarca, que es de $ 101 398,863 01.

Descontando del total general del activo las cifras correspon­dientes a cuentas diferidas y a pérdidas y ganancias, se obtiene un total escueto del activo que asciende a la cifra de $ 189.142,366 80, en marzo de 1933.

Exportación

1836

1846

1856

1866

1880

1890

Café $ Oro....

30,000 1.225,000

125.000

125.000

100,000

1.200,000

100,000

130,000

400.0                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          2.000,000 3.100,000

225.000

500.000

600,000

2.000,000

2.000,000

400.000

200.0                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    900,000

1.200,000 1.600,000

1.300.000

1.100.0                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              3.300,000

50,000

1.900.000

3.300.000

4.300.0                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              3.300,090

Tabaco ....

Pieles....

Quina....

Cacao....

25,000

 

30.000

 

 

 

 

Como atrás quedó indicado, calculo la riqueza actual de Colombia en más de cuatro inil millones de dólares, des­pués de reducida por la crisis mundial en un veinticinco por ciento.

Tiene al rededor de cuatrocientos mil kilómetros cua­drados de tierras cultivadas. Del millón doscientos mil ki­lómetros del territorio nacional, supongo que exista un diez por ciento de suelo de primera calidad agrícola, lo que está equidistante de las opiniones de insuperable feracidad y de irreparable aridez con que suele calificársele.

El siguiente cuadro resume los sistemas de articula­ción industrial de la República en este momento:


 


12,000 kilómetros

130

700

100,707

Ríos navegables.............................

Transportes fluviales, vapores

Embarcaciones menores.................

Capacidad en toneladas..................

Ferrocarriles nacionales y de-


 


3,249

7,454

153

4,000

partamentales...................................

Carreteras nacionales y depar

tamentales...................

Cables aéreos..............

Navegación aérea


Teléfonos: Líneas urbanas                              300,000 kilómetros

                      Intermunicipales....                       5,197        

                      Aparatos................................. 30,C00

Correos: Oficinas............................................... 1,155

Telégrafos: Oficinas.............................................. 885

,, Líneas.......................................................... 37,158        

Radiotelefonía: Aparatos                                    20,000

Publicaciones periódicas                                         518

Fuerza hidroeléctrica captada

„ caballos de vaper                                          100,000

„ sin aprovechar........................................ 60.000,000

Algunos artículos importantes de la industria nacional

El café: Arboles sembrados......................................... 531.000,000

„ en propiedades.............................................................. 149,348

yy

yy

que producen, sacos............................................ 3.200,000

o sean, kilogramos........................................... 192.000,000

El tabaco: Plantas sembradas....................................... 54.000,000

fy

yy

yy

yy

que producen, kilogramos                                 10.000,000

Valor, sin impuestos................................. $       1.860,000

„ con impuestos                                                11.000,000

„ con elaboración y co­mercio..........................    15.000,000

La caña dulce: Azúcar, en kilos..................................... 50.000,000

yy

yy

panela,                                                    285.000,000

miel,                              .........................  67.000,000

El maíz: Kilogramos....?.............................................. 700.000,000

El plátano                           ....?................................ 600.000,000

La yuca                              ....?................................ 300.000,000

La papa                              ....?................................ 250.000,000

El trigo                                                                         75.000,000

El arroz                                                                        50.000,000

Algodón                                                                         3.000,000

Ganados: Vacuno cabezas.............................................. 7.000,000

                      caballar                                                 1.000,009

                      porcino         ........................................  2.000,000

                      lanar                                                        700,000

yy

yy

cabrío  ..............................................................  450,000

mular „                                                                 400,000

El ganado vacuno calculado según el con­sumo de Antioquia habría que elevarlo a                                              10.000,000

Madera: en pies cúbicos para la industria 10.000,000 „ leña, carbón, cercas... ?.......................................................... 110.000,000

Industria textil: Telares planos.............................................. 2,692

                                       „ manuales..................................... 500

M                                   M >i de punto................................................ 306

„ capital.................................................................... $  10.000,000


Bebidas alcohólicas, en litros:

Destilados nacionales.................................................... 4.000,000

Fermentados (chicha y guarapo).................................. 150.000,000

Cervezas..................................................................... 12.000,000

(Licores extranjeros)......................................................... 808,813

Valor aproximado de este consumo $ 17.000,000

Algunos artículos de exportación en el año de 1932:

Café.................................................................... $ 42.910,413

Petróleo...................................................................... 16.437,782

Banano (racimos)........................................................... 6.007,273

Banano en 1930 (racimos)............................................ 10.000,000

Oro............................................................................... 5.223,828

Pieles.............................................................................. 914,198

Platino............................................................................. 495,056

Medio circulante ese mismo año.................................... 50.233,292

Deuda externa: antigua inglesa y ame­ricana, junio de 1932..... 63.947,628

Antioquia..................................................................... 30.112,950

Caldas.......................................................................... 9.020,550

Cundinamarca.............................................................. 12.113,850

Santander....................................................................   1.880,550

Tolima........................................................................... 2.217,600

Valle............................................................................. 7.637,175

Bogotá.......................................................................... 7.356,825

Barranquilla................................................................... 1.869,420

Cali............................................................................... 2.528,400

Medellín...................................................................... 11.573,100

Banco Agrícola Hipotecario..........................................   18.106,110

Banco de Colombia........................................................ 2.535,225

Banco Hipotecario de              Bogotá........................... 16.169,481

Banco Hipotecario de              Colombia....................... 11.298,000

A corto plazo:            Nacional...................................... 18.682.000

                    Ferrocarril de Antioquia.                      392,000

                     Tranvía de Oriente                              500,000

                    Deuda comercial externa                 40.000,000

La riqueza minera de Colombia no está bien estu­diada aún.

El oro ha sido el mineral mejor explotado, y, según entiendo, la República posee todavía abundantes aluviones y filones ricos en él. El siguiente cuadro revela la disposi­ción regional de las principales empresas de laboreo:


Producción de oro en 1932:


 


Antioquia.................

Atlántico..................

Caldas....................

Cauca.....................

Chocó.....................

Cundinamarca..........

Huila.......................

Naríño.....................

Santander del Sur

Tolima.....................

Valle ......................

. $ 4.475,270

62,229

438,473

81,547

689,016

3,629

9,025

282,334

10,687

101,318

118.716


 


Suma

5.272,244


 


8.000,000

En 1933 (aproximadamente)

Algunos especialistas en mineralogía consideran que nuestro subsuelo producirá aún grandes cantidades de este metal, y apurando un poco la fantasía calculan, por ejem­plo, que sólo la región de Barbacoas (cuencas hidrográfi­cas del Telembí y del Magiií) contienen unos mil millones de dólares.

La existencia de oro en reservas bancarias en el mun­do está calculada en doce mil millones de dólares, muy in­suficiente para el resguardo de la estabilidad de las mone­das; y como la producción, que se calcula en unos seiscien­tos cuarenta mil kilogramos por año, no satisface al creci­miento de las necesidades de las muchas funciones que es­te metal desempeña todavía, se puede aconsejar el intenso laboreo de los aluviones y filones que posee nuestro país, a pesar de las traidoras consecuencias que esta industria tiene o parece tener, según mi observación personal.

El platino viene a continuación como prestigio. La baja de este metal y el hecho de que su industria sólo es colonr biana en un 25 por ciento lo hacen poco interesante en este estudio. Entiendo que la zona de explotación posible es muy extensa, pero que por el momento apenas se extrae del Chocó y Barbacoas.

La plata fue abundantemente explotada en tiempos co­loniales. Ahora aparece en mezcla con otros minerales, di­gamos en la mina del Zancudo, Antioquia.

Las minas de esmeraldas son una riqueza psicológica. Se dice que alguna vez extrajeron del filón de Muzo una de ellas que pesaba una libra. Ahí están aguardando mejores tiempos para su explotación, enriqueciendo un poco, muy parcamente quizá, a un centenar de contrabandistas, quie­
nes, más afortunados que la hacienda pública, logran ven­derlas en los mercados de Europa.

En la isla de Gorgona del Pacifico y en las costas de la Guajira existen buenos bancos de ostras con perlas de apreciable calidad, que la descuidada explotación tiende a destruir. El gobierno nacional quisiera hacer de esta pes­quería un recurso para la hacienda pública, mas no ha ati­nado aún con la manera de organizar ni la extracción ni el comercio. En 1923 pradujeron, sin liquidar gastos, unos $ 159.658; yen 1932 solamenre $ 139.

Se habla de que en el Platomayo, afluente del Caquetá, y en algunos otros lugares existen rubíes y zafiros; que en las vertientes del Mayo se encuentran también granates y amatistas; muestras sin importancia de diamantes en el Riogrande antioquefío y su principal afluente. Lo que sea dicho en honor del mucho mérito que antes tuvie­ron estos bonitos guijarros.

En lo que pudiéramos llamar minerales humildes dis­fruta Colombia de apreciable abundancia.

En primer término la sal de roca o sal gema. Dudo muy seriamente de que haya en el país ninguna riqueza se­mejante en magnitud y fácil aprovechamiento. Es una mole que atraviesa la Cordillera Oriental en algo así como cua­renta kilómetros, y que aflora en Zipaquirá y varios otros sitios. Contiene, al decir de hábiles geólogos, unos cien ki­lómetros de longitud por quince de anchura y tres de pro­fundidad, o sean cuatro billones quinientos mil millones de metros cúbicos, que a la densidad media del mineral resul­tan ser nueve billones de toneladas. Actualmente produce la explotación de esta mina dos y medio millones de dóla­res anuales, libres de todo gasto, y con la perspectiva de un desarrollo incesante.

Viene a continuación el carbón o hulla, abundante en- todo el país, explotado en solo tres zonas: En la Cordille­ra Oriental, con centro de consumo en Bogotá para unas 120,000 toneladas anuales. Se calculan estos filones en diez mil millones de toneladas; en la Cordillera Occidental, cen­tro de consumo en Medellín para 50,000 toneladas, filón de dos mil quinientos millones de toneladas; otro en Cali pa­ra 40,000 de consumo, de filones calculados en mil millones de toneladas. Las vetas de otros sitios no están aún explo­tadas, mas entiendo que de ellas hay algunas muy abun­dantes y de buena calidad.

El petróleo se manifiesta en la zona del Magdalena me­dio, Carare, principalmente, de donde se extraen de quince a veinticinco millones de barriles, según las conveniencias industriales de las compañías concesionarias; en el Cata- tumbo, donde apenas se ensaya la explotación, dentro de un criterio de grande abundancia; en la Costa del Cariber con mediocre esperanza aún; en el litoral del Pacífico, mal explorado todavía; en la Amazonia y la Orinoquia, con buenas perspectivas para un remoto porvenir.

El hierro existe en calidad y cantidad explotable, aun­que han fracasado varias tentativas de su aprovechamiento industrial. En la Pradera y en Samacá se le halla en limo­nita, en Antioquia en hematita y hierro espástico, magne­tita en el Guamo (Tolima), en Tenza y Pacho etc

Tengo informes de que el cobre es abundante en algu­nas regiones del país, mas no podría indicar las proporcio­nes y calidades: En Natagaima se dice que hay una zona extensa de calcopirita y cobre nativo, se habla de ricos filo­nes de sulfuros y de óxidos en Valledupar, Sierra Neva­da, Sierra de Perijá y en el Chocó; en Gachalá se observan también yacimientos abundantes de calcopirita, y en la cuenca hidrográfica del Carare. Conviene anotar que siendo ácida la ganga cuprífera de Natagaima y básica la existen­te en el Carare, pudieran tratarse conjuntamente estos mi­nerales en la última región, tanto mejor cuanto que así lo facilita la existencia de carboneras explotables en Landá- zuri y el progreso de las vías de comunicación que cruza­rán esta zona.

El mercurio aparece en el Quindío, en Santa Rosa de Osos, en Sevilla, en Miraflores. No conozco dato cierto so­bre la cuantía de estos depósitos de cinabrio; y no estoy seguro de que algunos de ellos (Sevilla) hayan sido anali­zados y no se trate de sulfuro de arsénico o rejalgar.

El plomo en Riosucio (Caldas), en Soatá, Charalá, y Zapatoca de Santander, y en Cáqueza de Cundinamarca.

El estaño: se descubrió un poco de casiterita en Ocaña y aún se explotó en pequeña escala, pero entiendo que el filón principal fue ocultado con un derrumbe por no sé qué litigio. Existe también en el Sarare.

Molibdeno en el Alto Caquetá, en el Saldaña y algu­nas minas del Norte de Caldas.

Zinc en Gachalá.

Azufre en varias regiones: abundante, poco explotado.

Cal en muchos sitios de las tres Cordilleras, aprove­chada siempre en la arquitectura, y más ahora en la fabri­cación de cementos.

El yeso se extrae para las necesidades de la industria local en varias zonas.

El kaolín se explota en Antioquia y en Cundinamarca. Existe de buena clase.

El mármol es fino y abundante en grandes extensio­nes del territorio nacional, y entiendo que ahora se trata de explotarlo industrialmente.

La mica ha sido hallada en Antioquia, Huila y Santan­der, y aunque mucho se ha hablado de sus buenas condi­ciones comerciales no es prudente avanzar una opinión de­finida aún.

En la Guajira y en la isla de los Monjes existe la fos­forita.

En San Andrés y Providencia y en Santander encuén- transe algunos depósitos de huano.

El estudio de nuestros cuadros de importación indica que la economía nacional puede robustecerse grandemente aún prosperando algunas industrias que están apocadas sin inconveniente insuperable. El cuadro siguiente, tomado de las importaciones habidas en 1930 ilustra bien esta con­sideración elemental:


 


$ 15.812,416

12.950,981 5.949,873 3.104,298 2.499,216 1.676,904 1.016,919

Textiles.................

Alimentos..............

Metales.................

Drogas..................

Papel y cartón.., Cueros y pieles Aceites y grasas


 


Apenas tenemos tres mil telares para algodón y sin embargo importamos un millón de kilogramos de esta fibra que se produce abundantemente en nuestro territorio. Es posible también acrecentar el producto de la lana y su ela­boración, aunque no se me escapan las dificultades con que esta industria ha tropezado en el país.

Los alimentos, digamos cacao, cereales, legumbres, manteca de cerdo etc., pueden eliminarse de nuestra impor­tación. En grasas vejetales poseemos riqueza inagotable y de fácil aprovechamiento.

El capitulo de metales ha sido varias veces atacado de frente por la industria colombiana, por lo que respecta al hierro sobre todo, sin resultado definitivo. A la vista de este renglón de importaciones, que en algunos años fue tres y cuatro veces mayor, y cuando aún los ferrocarriles, el mejor cliente de esta producción, están en pleno crecimiento, qui­zá valdría la pena de estimularla, si es verdad, como parece, que los yacimientos de hierro son ricos y de calidad ex­plotable.

El papel y el cartón, industrias ensayadas en otra épo­ca entre nosotros, montan ya a una cuantía que justifica otro esfuerzo de aclimatación, pues tales productos tendrán siempre un mercado en crecimiento constante.

A más de esto es fundamental para nuestra economía el estudio de nuevos artículos de exportación. Saber hasta donde el café puede aumentar su producción sin llegar a las complicaciones comerciales del Brasil, cosa que vi­gilan afortunadamente los expertos nacionales, pero que nunca será ocioso tener presente.

Ver si fuere posible el desarrollo de una industria de maderas finas en el Magdalena medio (Dorada-Banco), caoba, comino, cedro etc., pues al lado del pastoreo a que dicha zona parece destinada por su naturaleza, puede irse desarrollando aquella arboricultura. Diez árboles por hec­tárea no son un imposible, y hay que pensar que dispone­mos ahí de dos millones de hectáreas. Esto requiere la cre­ación de un campo de semilleros en Puerto Berrio, pues los hacendados no saben cómo atender a esta industria, y mu­chos hay que creen, por ejemplo, que el comino, tan escaso ya,carece de semilla, y que por lo tanto no se puede cultivar.

Al lado de esto, y en la misma zona, pudiera implan­tarse un cultivo variado de frutas tropicales que se expor­taran en naturaleza para reemplazar la producción inter­mitente de la zona templada, o para transformar en conser­vas. Hay que conocer lo que la economía catalana deriva de este comercio y lo que otras regiones de ese país obtie­nen de la fabricación de turrones y demás confituras, tan in­feriores a los buenos «bocadillos* y jaleas que Antioquia y Santander elaboran, no solamente de guayaba, sino de cuantas frutas agridulces produce nuestro trópico. No se requiere grande imaginación para hallarle perspectiva in­dustrial a este comercio.

En esa misma región existe la pita, de fibra sedosa y larga, que puede competir con el lino extranjero, y a la cual únicamente ha faltado el apoyo de una desfibradora adecua­da, hasta ayer rebelde al ingenio de los inventores, pero ya en via de solución, según noticias recientes.

El perillo es otra posible industria de aquellos sitios, ya que no parece que los americanos prohíban próxima­mente el uso del chicle.

En fin, que algunas ventanas existen para ensanchar el horizonte de nuestra flaca economía aún, dentro de una hábil suma de pequeñeces....


Debemos insistir en las industrias colaterales: Conoz­co, por ejemplo, el fracaso de las plantaciones de cacao en nuestro pais, por causas que desconciertan como una adver­sidad cruel. No sería oportuno aconsejar la aplicación de grandes capitales a un negocio que es tan lento en el bene­ficio, tan expuesto a plagas invencibles, a mercado insegu­ro. Mas sí debemos sembrar acá y allá unos cuantos árbo­les en donde quiera que su producción sea posible, en huer­tos y parcelas escogidas, pues probablemente así, en cultivo intenso y espaciado, las plagas no aparecerán, y si aparecie­ren no arruinarán a nadie. De esta manera el consumo in­terno será atendido y quedará en buena perspectiva el ex­terior.

Sobre esta industria hay que decir algo más de enco­mio. Pues así como tenemos un café «excelso», producto espontáneo de las vertientes de formación volcánica, pose­emos tierras donde se da un cacao de inestimable aroma y cualidades nutritivas sorprendentes, ai decir de industria- les muy peritos. En primer lugar la zona de Muzo, desgra­ciadamente muy agresiva para la salud del trabajador, y por ende de explotación limitada. En segundo lugar El Va­lle del Cauca, donde una industria en parcelas podría ser de grande buen éxito. En tercer lugar la Zona Bananera, donde al lado del plátano debe irse aprovechando este otro cultivo, por lo que él representa y por lo que al otro pueda acurrirle un buen día.... En cuarto lugar las regiones don­de el cacao se produce espontáneamente, en bosques ente­ros, como en las riberas de algunos ríos orientales, del Gua- yavero y el Vichada hasta el Orinoco, digamos, mediante cruzamientos de selección, a la manera de lo hecho en otros países con el trigo y la caña de azúcar.

Más indicaciones podría hacer si este libro fuese un tratado de industrias nacionales y no un análisis somero de la sociología colombiana.

Mucho se ha hablado, por ejemplo, de la redistribución de la tierra, y abundan los conceptos sobre «latifundismo* colombiano. El que suscribe estas páginas intentó en otra ocasión hacer resaltar que el problema no estriba aún en­tre nosotros en la cuantía del terreno cultivado, sino en la carencia de cultivo, porque a la economía nacional más le perjudicaría el que hubiese mil parcelas de a una hectárea sin beneficiar que una hacienda de mil hectáreas en adecuado aprovechamiento. De ahí que el criterio para la redistribu­ción deba ser el rendimiento obtenido más bien que la ex­tensión contemplada: el propietario que no haga producir a su tierra el treinta por ciento de lo que discretamente considerado deba producir perjudica el desarrollo de la ri­queza nacional y merece que se le expropie la tenencia de su terreno, sobre la base de una indemnización que se cal­culará por las utilidades que haya derivado de él, para dar­lo a quien garantice mejores rendimientos, si es que se quiere seguir una orientación lestrictiva de la propiedad privada.

Consciente de orillar el ridículo he abordado la consi­deración de ínfimos detalles que iluminen los contornos del problema fundamental y enfoquen la estructura íntima de sus componentes. Tampoco se me escapa la preocupación de discurrir sobre el terreno movedizo de una economía en revolución, dentro de la cual lo que ahora es verosímil pue­de ser mañana abandonado e inútil: Pugna de armamentos, pugna de aduanas, pugna de monedas, bancarrota de tres conceptos sucesivos de crédito personal, bancarrota de tres sistemas bancarios que ya lleva el mundo ensayados y de­testados, nos están diciendo que la economía dirigida, la racionalización del trabajo, la intromisión exagerada de la inteligencia en la conducción del mundo tienen un limite de sensatez y de eficacia. No sé si estaré gravemente equivo­cado, mas ello es que a mí me han dicho mi experiencia y el análisis de mi experiencia que en los pormenores y has­ta cierta cuantía de los negocios la inteligencia es útil, pero que er el movimiento de grandes masas y en el resultado conjunto la acción de esa misma inteligencia se confunde con las leyes, si leyes son, del azar que rige el mundo y re­frena la infantil altivez de la soberbia humana.

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